MILAGRO
Rescatistas sacan vivo a un perro de los escombros del terremoto en Venezuela tras cinco días
El equipo de salvamento de El Salvador localiza a un perro en el colapsado complejo Residencias Karina, en Venezuela, y las bonitas imágenes se convirtién en símbolo de resistencia y esperanza en medio de las tareas de salvamento en el país.
La esperanza se abre paso entre las toneladas de escombros que el devastador doble sismo del pasado 24 de junio dejó en la costa de Venezuela. Durante una de las agónicas jornadas de rastreo en el complejo Residencias Karina, ubicado en el pulverizado sector de Caraballeda (La Guaira), los rescatistas de la unidad de élite USAR de El Salvador vivieron un momento que ha dado la vuelta al mundo. Siguiendo el estricto protocolo de búsqueda en estructuras colapsadas, uno de los efectivos gritó hacia una de las grietas del edificio: "Somos el equipo de búsqueda y rescate de El Salvador, si hay alguna persona con vida que hable o emita algún sonido". La respuesta que llegó desde el fondo de la cavidad no fue humana, pero congeló las labores de desescombro: "Negativo, solo un perrito escuchó".
Tras retirar con extrema precaución varios bloques de hormigón que formaban una providencial "bolsa de aire", los operarios lograron extraer al animal, que había permanecido atrapado más de 106 horas sin luz, agua ni alimento. Para sorpresa de los veterinarios desplegados en la zona cero, el perro no solo apareció en un aparente buen estado de salud, sino que reaccionó de inmediato moviendo la cola al verse a salvo, una imagen que se ha viralizado rápidamente en redes sociales y televisiones internacionales como un auténtico milagro en mitad de la catástrofe.
El propio presidente de El Salvador, Nayib Bukele, difundió las imágenes del rescate a través de sus canales oficiales para iniciar una campaña de localización de sus dueños, solicitando que cualquier familiar directo se acerque al campamento humanitario salvadoreño con fotografías o vídeos en sus teléfonos móviles que acrediten la propiedad del can. Mientras la cifra oficial de víctimas mortales sigue ascendiendo y equipos de 28 países continúan trabajando a contrarreloj en las horas más críticas de la emergencia, la historia de este superviviente de cuatro patas se ha convertido en el motor anímico para los cientos de rescatistas que se niegan a dar por vencida la búsqueda de vida bajo las ruinas.