LÚA

Entrevista a Andrés Suárez: "IA inteligencia animal. Yo creo que es el momento de ser más humanos que nunca"

Entrevisto a Andrés Suarez en las oficinas de Warner Music para hablar de su nuevo disco Lúa. El cantautor gallego reivindica la figura del cantautor, se aleja de la IA y las redes sociales, me habla de como los cantautores inventaros las colaboraciones y recuerda a Andrés Iniesta entre otros temas.

Andrés Suárez ha titulado su décimo álbum con una palabra cargada de simbolismo y belleza: Lúa, luna en gallego. Pero no es una luna cualquiera. Es una luna negra, la que ilumina una travesía emocional larga y compleja, un viaje desde la oscuridad hasta la luz.

El disco nace en uno de los momentos más dolorosos de su vida y, al mismo tiempo, en pleno proceso de reconstrucción. Hay caída, pero también renacimiento. Como las jacarandas en México cuando llega la primavera: después del invierno, siempre florece algo. Cambio de luna, nuevo amor, nuevo comienzo. Con todo ello construye, probablemente, el trabajo más rico y matizado de su carrera: un álbum que dialoga con el cantautor que fue, el artista que es hoy y el músico que mira al futuro con la ilusión recién encendida.

En la producción y los arreglos de "Lúa" participan Alfonso Pérez, Peter Walsh en varias canciones y Ricky Falkner en otras. El disco fue grabado principalmente en Estudio Moraima, La Casa Murada y Estudio Uno, con los músicos tocando a la vez para capturar la verdad del directo. Hay sonido de banda, influencias latinoamericanas y, al mismo tiempo, un regreso consciente a su raíz: madera, guitarra, respiración. Menos programación y más piel. Aquí hay canción de autor, baladas, pop-rock e incluso una bachata con la que rinde homenaje a Juan Luis Guerra.

Recientemente pude charlar con Andrés en las oficinas de Warner Music Group en Príncipe Pío para hablar de todo lo que rodea a este nuevo trabajo. Reivindicó la canción de autor, el circuito de salas y la música hecha con "Inteligencia Animal" frente a la Inteligencia Artificial. También hablamos del Náutico, de sus amigos Marwan y Funambulista, de Robe Iniesta y de esa defensa apasionada de las canciones que están hechas para durar más allá de cualquier algoritmo.

¿Qué significa Lúa a nivel personal?

Andrés: Bueno, pues si Lúa, luna, tiene dos caras, eh, yo también. Está la cara, voy a decir, un poco melancólica, un tanto oscura, que yo viví. La luna refleja un mar, pero en el otro está a oscuras cuando brilla, ¿no?

Entonces, un 2024 complicado, la mitad del 2024, un 2025 peor. Pero luego llega la otra cara, que es la de jacarandá, la de la bachata C, la de Lleva México mi amor.

Entonces yo creo que ahora lo estoy pensando mientras te contesto y digo: joder, como marketing está de puta madre. Y el que le guste la tristeza lo tiene, y el que le guste mi personalidad alegre lo tiene en la segunda cara, ¿no? Así que soy esas dos caras a lo largo de dos años y medio de trabajo y setenta canciones terminadas.

¿Es una vuelta a tus orígenes de cantautor que se crio escuchando rock?

Andrés: Absolutamente. Me encanta que hablemos de esto porque todo mi oda de cariño a mis compañeras y compañeros que hoy en día hacen un show y es más un espectáculo pirotécnico, con fuegos, pantallas… Los discos suenan perfectos, afinaditos, y yo grabé un disco, es para mí un Moraima 2.0. Grabé un disco en directo, tocando en directo.

Por eso hay crujir de sillas, por eso mi voz está a ratos desafinada, porque no llevo afinación. Y en gira Lúa, la gira que comienza ahora, vamos a poner unas alfombras y unas lámparas de madera. Ese es mi montaje.

Es decir, IA: inteligencia animal. Yo creo que es el momento de ser más humanos que nunca y de no creerse tanto a las pantallas y los plásticos, y volver a la raíz. Yo creo que soy un cantautor y a mucha honra.

Un disco lleno de referencias a personas y lugares concretos como el mítico Naútico

Andrés: Sí, Náutico. Esto es un beso a mi amigo Miguel de la Cierva. Creo que son unos veinte años actuando allí cada verano, cuando cantaba los domingos para veinte personas. Es el lugar que más nos cuida a los que hacemos música, sin duda.

Pero esta historia es real. La canción la publico ahora, pero sucedió hace casi veinte años. Antes Miguel, cuando se iba, cerraba el bar y se iba a dormir al para atrás. Cerraba con una suerte como de cadena, no sé si fue Miguel o Dani, pero una cadena como de moto, de bici, lo que sea.

Él se fue y allí nos encerró a ella y a mí sin saberlo. Y tuvimos que pasar una noche en el paraíso. Ya lo siento.

¿Cómo de importante es el circuito de salas para nuestra música?

Andrés: Yo voy a decir esto con todo mi respeto. Lo voy a dejar en negrita y cursiva porque luego llegan los clickbaits y las noticias que no molan y las frases sacadas de contexto, y esto no me mola nada y me pongo serio.

Todo mi respeto a mis compañeros que actúan un martes con su móvil en TikTok y el miércoles llenan un Movistar Arena, y te llaman bro, y hablan de millones de euros y de ganar mucho dinero muy pronto. Pero esto, tarde o temprano, volverá la música, volverán sus oscuras golondrinas y la música a su lugar.

Quiero decir, si yo publico Lúa y te empiezo a hablar de algoritmos, tendencias y listas de viernes, es que soy imbécil. Yo publico Lúa para dedicarme a la música dentro de quince años. Y así publiqué mis discos.

Yo no sé qué moda hay ahora, no sé. Y te lo digo de corazón: no sé si es el trap, el urban, el latin… porque cada dos meses la industria es otra industria. Yo lo que sé es que la canción de autor no pasa de moda. Yo lo que sé es que las canciones es lo único que importa.

Yo lo que sé es que hay una nueva generación de gente que habla de dinero todo el rato y de post. Y yo con mis compañeros hace veinticinco años, cuando íbamos a Libertad 8, hablábamos de libros, de películas y de canciones.

Entonces, aunque ahora mismo haya suben y bajan modas y tendencias, yo hago algo que es una laguna, que es plano, que es canción de autor.

¿Sientes que los cantautores fueron los que inventaron todo esto de las colaboraciones?

Andrés: Siempre. Es decir, yo ahora entiendo que estamos… es que nos hemos vuelto tan locos, tío, que ahora tocar en un Wembley, en un Movistar Arena… bueno, es que a lo mejor ya es pequeño, ya está el Wanda, si no hay un nuevo recinto que abrirán de ochenta mil.

Y digo: tío, ¿pero sabéis de lo que estáis hablando? Estáis hablando del Palacio de los Deportes de Madrid, donde tocaba Sabina, Scorpions, AC/DC, quiero decir, céntrense un poco.

El otro día alguien me dijo, la persona más torpe que yo he tenido delante, me decía: vas a hacer dos Rivieras en Madrid. A mí me llevó trece años llenar una Riviera. Yo terminé una Riviera después de trece años, mejor dicho, de Metro, de Libertad 8, de La Joy, de Galileos, de Clamores.

Y yo recuerdo llorar cinco minutos abrazado a los míos. De repente ahora mismo, tío, te dicen: ah, pero ¿solo vas a hacer dos Rivieras? Cuidado que nos estamos yendo a este punto peligroso y jodidísimo.

Entonces los bares es lo único que sostiene la cultura. Los garitos, palabra de amor. Hablamos de Naútico, Libertad 8, Babel en Torrelodones. Lugares donde no sé qué modas hay, lo que sé es que hay apoyo a la cultura perenne y eso es lo único que va a quedar.

Tío, yo dudo mucho, y ojalá me equivoque, pero que una persona llene un Movistar Arena porque ha hecho quince segundos de TikTok, dentro de diez años se dedica a la música, me parece increíble de creer. La verdad, creo que se quedarán los que hacíamos música para cinco o para cinco mil.

¿Cómo fueron los conciertos con Marwan y Funambulista en Sala Galileo?

Andrés: Mira, te voy a decir una cosa buena que nos dejó la pandemia mundial. Creo que lo único, macho, porque sé que fue un caos del dos mil veinte que no quiero recordar a nadie. Pero, hostia, por fin descubrimos que la música es yo contigo y no yo contra ti, que no es saber quién la tiene más grande y quién tiene más cifras y quién tal, sino que juntos, tío, molamos mucho más.

Eso lo llevan haciendo los cantautores toda la puta vida. Y se rascan y saben, y La Mandrágora, y Cry, y Ruibal, y Ana y Víctor y todo el mundo. Es decir, es yo contigo, tenemos más público.

¿Qué tiene Galicia para que sea uno de los lugares de España dónde se hace más y mejor música?

Andrés: Ahora que salió el sol en Madrid creo que me viene de puta madre el ejemplo. Es decir, ahora todo el mundo es feliz, ¿no? Y todo el mundo parece que ya no hay tensión política ni crisis económica. Ahora es todo maravilloso y nos vamos a las terrazas. No.

Galicia tiene lo otro. Es decir, Galicia… no conozco un gallego, ni creo que lo conozcas tú, que sea capaz de irse de Galicia sin hablar de morriña o de regreso.

Yo a Madrid le debo todo. Quiero a Madrid con toda mi alma. Llevo más de veinte años, esta es mi casa. Pero yo volveré a Galicia. Final de mi libro no está aquí.

Galicia tiene la lluvia, pero en el viento en la ventana. Y eso es una manera de entender la vida. Entonces, de ahí yo… en mi caso lo que había era olas de la playa de Pantín, caballos salvajes, yo corría ahí. Había una guitarra porque no había otra cosa en casa. Eso se queda clavado en el alma.

Tiene esa terra meiga, tiene ese algo que no sabemos describir qué es, pero es lo que llevamos en el pecho al hablar.

¿Y transpira en la música que hacéis todos?

Andrés: Sí, sí. Es una manera, más allá de un acento… Te lo digo esto porque, joder, el otro día hablaba cuando vino Peter Wals. Había gente de Londres en Moraima, Estudios Moraima, en mi casa.

Hay gente que no tiene ningún tipo de apego, arraigo a su tierra. No me llama la atención. Bueno, yo nací aquí, tal, pero yo porque me pilló de paso y porque tal. Nunca lo escuché de un gallego.

Es decir, nos quejamos de la lluvia, insisto, nos quejamos del viento, de la tal, pero joder, cómo volvemos. Y de repente empieza a oír una gaita, una flauta, una guitarra abierta en sol… y estás en casa, claro. Eso es acojonante.

C me ha recordado a una balada de Juan Luis Guerra

Andrés: Es eso. Es decir, no es un plagio, es un homenaje. Es muy distinto.

Yo me separo de Alfonso Pérez, mi productor, doce años por asuntos de la vida que no vienen al caso ahora, por errores. Y estuvimos lejos hasta que nos volvimos a juntar.

Alfonso fue el productor de mis discos de Moraima, Cuando vuelve la marea, Mi pequeña historia, de todos los discos. Y entonces de repente se sienta en la terraza de Babel de los Lodones y me dice: Andrés, tu artista más escuchado sigue siendo Juan Luis Guerra.

Digo sí. Y me dice: tengo una sorpresa para ti. Y le da a play a una canción que yo tenía guitarra y voz a modo de bachata.

Es decir, lo que vamos a hacer es llamar a músicos, incluso de Juan Luis Guerra. Está Luisito Duarte, está Pau Figueroa, hay una gente ahí acojonante. Y vamos a hacerle un guiño al maestro, pero de cara.

Es decir, oye, tío, macho, te he escuchado, soy del ochenta y tres, yo iba en los casetes, en las cintas. Ahora te voy a dar las gracias, pero que quede bien clarito.

Así que cuando oían la bachata… salió hoy y esta mañana me llamaban colegas: pero qué has hecho. Digo: un homenaje a Juan Luis Guerra y me he quedado a gusto.

¿Hay alguna canción de Lúa que te haya sorprendido el éxito que está teniendo?

Andrés: Parto de la base que estoy sentado en Warner con un equipo al que quiero mucho, a Mariola, a Bonilla, gente que a mí me ayuda muchísimo.

No soy estos déspotas que se sientan con una multinacional y dicen yo no quiero ser escuchado, yo no quiero vender, yo ahora quiero ser… vete, vaya usted a la mierda, hombre.

Claro que estoy aquí para vender discos y vender muchas entradas, pero siendo yo. ¿Por qué te digo esto? Porque mi disco pasado, y fue lícito, carajo, tenía cuarenta años, estaba casado, enamorado, era feliz y yo quería jugar al mainstream, le llaman creo que vas por ahí.

Yo no dormía mirando números. Yo preguntaba a mi equipo, de ahora GTS, antes RLM, y a mi equipo de Warner: tal, la lista, dónde estamos, el cinco, las entradas, estamos sold out, no estamos… espera, qué podemos hacer. Yo no dormía por la noche.

Entonces te voy a contestar siendo sincero: estoy en una multinacional queriendo vender discos, pero no he preguntado si se han vendido discos ni cuál es la favorita. Estoy durmiendo de puta madre.

Yo estuve trabajando para Lúa dos años y medio. Ahora delego en un equipo para que lo vendan, lo promocionen, hagamos estas entrevistas que me parecen de puta madre, aquí me tenéis.

Pero te garantizo que no me meto en comentarios de YouTube, en comentarios de Instagram. Y te estoy siendo completamente sincero.

Es decir, creo que mi trabajo habla por sí solo. Creo que es el momento del público, que elige, que escoja. No sé cuál es el focus, el tracking… creo que sé por dónde vas. Que lo haga mi equipo, tío.

Pero yo… esto fue sangre, esto fue sudor, esto fueron lágrimas, esto fueron alegrías. Después fue el enamoramiento de México. Fue dos años y medio de mi vida. Ya pasó, tío.

Si hay cincuenta en el bar, van a flipar. Les voy a hacer un bolo de tres horas. Les voy a cantar con toda mi alma. Pero ya no voy a por el sold out y el número uno.

¿Qué importancia tiene México para ti?

Andrés: Desde hace dieciocho años, México es un lugar donde tú aterrizas y Sabina, Aute, Perales, Serrat son dioses. Pobre ti que les hables mal de ellos. Se estudian en las escuelas. Tienen estatuas en las plazas. Llenan estadios de fútbol. No digo que en España no sean queridos. Digo que se estudian en las escuelas.

El otro día en México, en una tienda de vinilos, creo que la más grande del mundo, creo en el top diez de ventas semanales, lo van cambiando, estaba Mocedades, estaba Perales. Eso es México. Nos pega un repaso culturalmente hablando acojonante. Entonces yo voy allí a escuchar trovadores. Vengo de José Alfredo a escuchar palabra y al respeto que le tienen. La peña va a un banco a pedir un crédito para pagar una entrada a un concierto.

¿Cuál fue el cantautor español que más te marcó?

Andrés: Robe es el cantautor más grande de este país para mí. Ya no me meto, no soy tan idiota, no me voy a meter en es mejor Serrat o Sabina, es mejor Sabina o tal, porque hasta en esto competimos con los algoritmos y los números.

Tío, que es que es mejor… váyanse un poco al carajo todos ya, Serrat y Sabina. No Serrat o Sabina.

Ahora, como cantautor, porque el cantautor no es más que un hacedor de letra y música, ahí tienes a Ed Sheeran, a Lewis Capaldi, ahí tienes a Juan Luis Guerra, esos son cantautores. Rubén Blades.

Para mí el cantautor es un Robe Iniesta que antes de fallecer, por desgracia para todos, porque este país está huérfano de palabra, persiguió la excelencia hasta el final. Escribió sus mejores obras antes de marcharse.

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