VIVA LO FRIKI

Horteralia 2025: no es un festival, es una fiesta

La celebración musical llega a los 15 años ''partiendo la pana'' en un evento tan diferente al resto de la oferta de ocio nocturno que lo raro en ella es ser normal.

Nebulossa partiendo la pana en Horteralia@Jorge Armestar / Horteralia

IFEMA, el recinto ferial más grande de Madrid, está muy acostumbrado a ver literales personajes de circo rondando sus inmediaciones, pero ni un concurso de cosplay del salón más friki de manga se puede equiparar a lo que pasa en cada edición deHorteralia. ''Aquí no hay un único concepto'', nos cuenta Conrado, uno de los fundadores, ''aquí hay muchas culturas y muchas tendencias''.

Explico rápido: en la cola de entrada para el festival, a las 15:30 hay un Elvis astronauta, unos skaters con tablas de franela, una especie de estatuas de la Libertad psicodélicas… y te queda claro que más allá de lo que pase en el escenario, es el público quien le da color a esto.

''Es un poco como en Japón'', nos dice Guille Milkyway, uno de los cabeza de cartel con La Casa Azul. ¡¡Allí en los noventa o dos mil la gente se vestía sin prejuicio, y era algo impensable en España. Ahora nos podemos hacer gracia a nosotros mismos y a la vez celebrarlo''. Y habla con pasión de Karina, otra top en subirse a las luces, a quien le vio ''un toque kawai'' sobre el escenario.

Es curioso que la música a veces pase a un punto secundario dentro de un festival, pero es que esto es más una fiesta. Y lo confirma Julia, creadora de Juliänaya, una veterana del festival que lleva desde el primer día implicada en él y ahora tiene su tienda de ropa también presente en el mismo: ''La primera edición también premiaba a lo hortera de entre el público, y fue muy gracioso porque ganó el reconocimiento uno que no iba disfrazado. Se coló y la actitud era tan hortera que por aclamación popular se le dio la Riñonera de Oro''.

No hay nada más raro en Horteralia que tomárselo en serio, pero eso no significa que los artistas no suenen como en sus mejores momentos, aunque comercialmente estos puedan haber pasado hace décadas y ahora se viva una fiebre de nostalgia. ''Yo creo que nunca se ha ido'', dice sobre la misma Vicky Larraz, de Olé Olé; ''es algo que has heredado de una madre o una abuela, de repente lo escuchas, en un anuncio o donde sea, y te preguntas de dónde es. Si quieres cantarlo es porque nunca se fue, y eso es la buena música''.

Es algo que pasó con absolutamente todos los artistas que comparecieron frente a una muy agradecida audiencia. Elena, una madrileña que lleva siete ediciones de Horteralia Madrid, lloraba a mi lado con lo de que ''se hayan vuelto a hacer amigas Sonia y Selena'', se quedaba afónica con La Revolución Sexual de La Casa Azul y cantaba Zorra a todo lo que le daban los pulmones, prometiendo no perderse la auténtica experiencia de Horteralia en Cáceres a finales de año. Y como ella, otros miles, porque no es un festival, es una fiesta.

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