MADRID
Spotify celebra RADAR España 2026 con un concierto para presentar a la nueva generación de artistas emergentes
Si Spotify dice que el futuro de la música española ya está aquí, mejor será que prestes atención. El programa RADAR España acaba de presentar su hornada de 2026 y, tras verlos anoche en la Sala But de Madrid, queda claro que esta vez la plataforma ha dado en el clavo con algunos nombres que ya son todo un éxito.
Esta vez, el foco se pone sobre cinco nombres que no podrían ser más distintos entre sí, pero que comparten esa urgencia de quien sabe que tiene algo que contar. Por un lado tenemos a Alcalá Norte, que siguen estirando el chicle de su post-punk con denominación de origen Ciudad Lineal, demostrando que se puede ser intelectual y macarra al mismo tiempo. En la otra punta del espectro aparece El Bobo de las 3000, ese chaval de Sevilla que con solo 20 años y un puñado de bulerías virales se ha ganado el respeto del nuevo flamenco.
La lista la completan la sensibilidad pop de Gara Durán cuyo single Loco Cowboy no puede ser más viral, el magnetismo visual y sonoro de Metrika —que desde Castellón está redefiniendo cómo suena el trap mezclado con electrónica— y la propuesta camaleónica de Teo Planell, capaz de saltar del indie folk al R&B futurista sin despeinarse.
Lo de RADAR no es solo una medalla o una foto bonita en una playlist. Los números (esos que tanto gustan en las oficinas de Gran Vía) dicen que los artistas que pasan por aquí disparan sus escuchas una media del 70% en solo un año. Solo hay que mirar hacia atrás: por este mismo escaparate pasaron en su día nombres como Quevedo, Saiko, Judeline o La Plazuela antes de reventar los festivales de medio mundo.
Como bien dice Melanie Parejo (Head of Music de Spotify), esto es una apuesta a largo plazo. No se trata solo de inflar cifras, sino de acompañar al artista cuando más lo necesita para que el salto al vacío no sea tan solitario. Viendo que el año pasado Barry B creció un 130% tras entrar en el programa, parece que la maquinaria de RADAR sigue siendo el trampolín más fiable para que la "next big thing" de nuestra música no se quede solo en una promesa de redes sociales.