DE MAL GUSTO
Unas imágenes captadas por paparazzis durante una escapada en Los Cabos han situado a la artista en el centro de una nueva ola de comentarios sobre su físico. Las fotografías, en las que aparece con un bañador rosa, han reactivado el debate sobre la presión estética y el escrutinio constante en redes sociales.
Selena Gomez desarrolla su carrera entre la música y la interpretación desde hace más de una década, con una exposición mediática permanente que trasciende lo estrictamente profesional. Esa visibilidad volvió a hacerse evidente tras la difusión de unas fotografías tomadas durante una escapada privada en México.
Las imágenes, captadas por paparazzi en Los Cabos, muestran a la artista disfrutando de unos días de descanso junto a un grupo de amigas, entre ellas la actriz Nina Dobrev. En las instantáneas aparece con un traje de baño rosa mientras pasea y conversa en un entorno vacacional.
En cuestión de horas, las fotografías comenzaron a circular por distintas plataformas y el nombre de la cantante se convirtió en tendencia. Junto a mensajes de apoyo y elogios, surgieron comentarios críticos sobre su aspecto físico. Entre los más compartidos se leyeron frases como "no la reconocí", "qué le pasó" o "pensé que era una abuelita".
La polémica se amplificó cuando la propia artista compartió una imagen desde la habitación del hotel. Lejos de replicar la escena en bikini frente al mar, publicó una historia descansando en la cama, con un iPad a su lado, vestida con un bandeau marrón y pantalones de rayas claras. El gesto fue interpretado por muchos seguidores como una forma de normalizar su presencia sin entrar en confrontación directa.
Frente a los comentarios críticos, numerosas voces defendieron a la cantante con mensajes que reivindican la diversidad corporal y el paso del tiempo. "Así es como luce un cuerpo natural" o "todos crecemos, dejen de criticarla" fueron algunas de las respuestas más repetidas.
El episodio vuelve a evidenciar cómo las figuras públicas, especialmente mujeres, continúan sometidas a un examen constante sobre su apariencia, incluso en contextos privados como unas vacaciones.