PALENCIA | 11-14 DE JUNIO
Palencia Sonora 2026: El triunfo de un festival sin colas ni agobios en plena era de la masificación
El Palencia Sonora cierra una edición de récord con más de 20.000 espectadores, consolidando su modelo de mediano formato frente a la masificación del circuito musical. El parque del Sotillo y las calles de la capital palentina vibraron durante cuatro días gracias a la comodidad de un recinto sin colas y a los directos de bandas como Carolina Durante, Siloé o Sexy Zebras.
En medio del debate actual sobre la masificación de los festivales, las cancelaciones de última hora y la excesiva mercantilización de la música, el Palencia Sonora ha demostrado que su decisión de crecer en exceso es la clave para seguir triunfando. Apostar por un modelo diferente, sencillo pero sumamente efectivo, es lo que hace que ediciones como la de este año —con Carolina Durante, Siloé, Veintiuno, Sanguijuelas del Guadiana, Repion o Sexy Zebras— resulten un éxito rotundo.
El festival palentino ha vivido una edición de récord al superar los 20.000 espectadores a lo largo de sus cuatro jornadas, combinando música en vivo, arte urbano y propuestas solidarias. Todo ello en un ambiente festivo inmejorable que ha girado en torno a cuarenta y dos grupos y artistas de la talla de Siloé, Carolina Durante, Sanguijuelas del Guadiana, Repion, Veintiuno o Marlena.
Se trata de un festival maravilloso y diferente, de esos en los que la música se vive tanto de día en una ciudad volcada con conciertos, pinchadas de DJ y calles llenas de vida, como de tarde y noche en el propio recinto. Lo mejor, sin duda, para alguien que ha recorrido ya muchos festivales, es disfrutar de un evento en el que en ningún momento se experimenta el más mínimo agobio ni hay que hacer cola para absolutamente nada. En muchas ocasiones tardábamos menos de cinco minutos, o incluso nada, en tomar unas tapas, recargar la pulsera, movernos entre los dos escenarios, cenar en el recinto o pedir en las barras. Es una cita donde la hospitalidad de la ciudad, la comodidad de la experiencia y el precioso entorno del parque del Sotillo son casi tan importantes como la propia programación.
Por supuesto, es imposible olvidarse de los directos, empezando por los conciertos urbanos de Fontán o Juventude. Ya en el recinto, la primera jornada principal nos regaló la magia nostálgica de Xoel López, quien recordó emocionado haber estado presente en la mismísima primera edición del festival. También disfrutamos de la fuerza de Repion —a las que, en mi opinión, el sonido deslució un poco—, del arrollador directo al más puro estilo The Office de unos Carolina Durante cada vez más gigantes, y del grito rockero de la España vaciada que los extremeños Sanguijuelas del Guadiana bandera por todo el país.
El sábado, los reyes indiscutibles fueron Siloé quienes, tras sus recientes actuaciones ante el papa, pusieron a todo el recinto a saltar y corear unos himnos que navegan con maestría entre lo religioso y lo romántico. En el plano personal, fue un auténtico lujo disfrutar de un concierto más de los siempre infalibles Veintiuno; una pena que esta vez no contaran con la colaboración de Fito Robles para cantar Irremediable.
El cierre corrió a cargo de Sexy Zebras y sus descargas de rock acelerado, gamberro y descarado, del que genera pogos de verdad entre el público. Aunque se echa de menos que ya no recuperen canciones de esos primeros discos con los que los descubrí, sigue siendo una fiesta absoluta escuchar trallazos como Marisol, Pogo, Bravo, Tantas tonterías o Días de mierda.
"Para nosotros el público es el cabeza de cartel y, cuando llega aquí, se encuentra artistas de calidad, buena organización, un recinto maravilloso en una zona verde en pleno centro de la ciudad, conciertos en la calle y una ciudad que se convierte en una auténtica fiesta", explicaron a EFE los organizadores Juan Cruz Pascual y David García. Por eso, no es de extrañar que cada año los abonos se agoten prácticamente al instante nada más salir a la venta la semana posterior al festival, sin necesidad de conocer todavía ningún nombre del cartel. Mientras el Palencia Sonora se mantenga fiel a sus principios y no caiga en la tentación de masificar su recinto ni vender más entradas de la cuenta, conservará intacta su esencia como uno de los festivales más disfrutables y con mayor personalidad del panorama nacional.