ARRANCA LA GIRA
La artista catalana ha arrancado su nueva gira mundial en Francia con un montaje cargado de simbolismo, referencias religiosas y una ambición visual desbordante. El primer concierto del LUX TOUR confirma una nueva etapa estética y sonora en su carrera, marcada por la teatralidad, el riesgo y la mezcla de géneros.
Rosalía eligió la ciudad de Lyon para dar el primer paso de su nueva gira internacional, el LUX TOUR, en un concierto que marcó desde el inicio el tono de esta etapa: ambicioso, conceptual y deliberadamente excesivo. La actuación tuvo lugar en el LDLC Arena, donde miles de asistentes presenciaron un espectáculo concebido para sorprender desde el primer minuto.
El arranque no fue convencional. El escenario, cuidadosamente oculto hasta el último momento, se abrió con una gran estructura de madera de la que emergió la artista dentro de una caja blanca, convertida en una figura casi mecánica, con tutú y zapatillas de ballet. Ese gesto inicial definió una narrativa que atravesó buena parte del concierto: la transformación, lo sagrado y lo performativo.
Durante los primeros temas, centrados en su nuevo trabajo, Rosalía apostó por una estética dominada por la danza clásica, con coreografías que remitían al ballet y una puesta en escena sobria pero cargada de intención. La atmósfera evolucionó después hacia registros más líricos, con cambios de vestuario y una interpretación vocal que evocaba referencias operísticas.
El contraste llegó con un giro brusco hacia lo oscuro y lo electrónico. En uno de los momentos más comentados, la artista apareció con una estética cercana a lo demoníaco para dar paso a una secuencia de alta intensidad sonora, en la que el espectáculo se convirtió en una suerte de rave con tintes religiosos. Esa dualidad —entre lo espiritual y lo festivo— atravesó todo el concierto.
El repertorio no se limitó a su nuevo disco. También hubo espacio para temas de trabajos anteriores como Motomami, que activaron al público en los tramos más rítmicos del espectáculo. Canciones como Saoko o Despechá funcionaron como puntos de conexión directa con una audiencia entregada.
Más allá de la música, el concierto incorporó elementos narrativos poco habituales. Desde un confesionario improvisado hasta momentos de interacción directa con el público, Rosalía construyó una experiencia escénica que buscó ir más allá del formato tradicional de concierto.
El LUX TOUR arranca así con una propuesta que combina lo conceptual y lo desmesurado, y que anticipa una gira diseñada para no dejar indiferente a nadie.