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@BECARIA_

Carta de un clítoris ofendido

Becaria explica en una carta todo lo principal que debemos saber sobre el clítoris.

Pixabay Flor guisante de mariposa

Hola. Soy el clítoris de una mujer cualquiera, el órgano del placer femenino por excelencia, y vengo a contarte mi historia entre unas piernas. En principio tendría que ser una historia maravillosa, pero entre una cosa y otra, a lo largo de los siglos no me lo han puesto nada fácil.

Empezando por el principio, soy el responsable del orgasmo y merezco mis atenciones. Soy como un pene pero menos desarrollado, protegido en la zona superior de la vagina por un capuchón, y me extiendo por el interior de los labios mayores y del perineo, y rodeo el tercio inferior de la vagina. Cuando me excito, se me concentra la sangre, me empalmo y asomo el cabezón, pero tampoco me pongo como una anaconda de los documentales de La 2. Vamos, que existo, y encontrarme tampoco es muy complicado, luego solo hay que pillarle el truco a cómo tocarme bien, que no proteste y salte enfurecido.

Hasta hace no muchos años, se han dicho cosas muy feas de mí que me han hecho mucho daño, incluso en algunas culturas me siguen cortando con una cuchilla de afeitar de los genitales de las niñas. Esto me duele mucho, más por ellas que por mí. Qué aberración, de verdad. ¿Por qué este maltrato? Yo solo he venido al mundo a traer satisfacción sexual y felicidad. No es por colgarme medallas, pero como ya he dicho, soy el principal responsable del orgasmo, y una conspiración histórica médicofilosóficoreligiosa se empeñó en que mi existencia era algo malo, prohibido y que no se podía tocar (ya ni digamos chupar), porque solo traería vicio y acabaría con la natalidad internacional.

Todavía hasta el siglo XX (aunque hay quien lo sigue manteniendo), se ha comentado que "las mujeres rechazan inconscientemente el órgano masculino y se vuelven frígidas durante el acto sexual, pero se muestran dispuestas a alcanzar el orgasmo dejando que el hombre las masturbe, y esto requiere atención psiquiátrica". ¡Frígidas! ¡Mamarrachos jurásicos! Lo que las mujeres han estado es muy mal folladas.

¡No insultes ni te enfades con una pareja si te sale un poco inútil! Afortunadamente, hoy en día hay información de sobra para que cada una sea responsable de su placer e informe a sus compañer@s sexuales de cómo más le guste que los clítoris seamos tocados, porque no hay dos iguales. Las personas tenéis que hablar para entendernos porque somos un poco cabrones y egocéntricos, y no traemos libro de instrucciones que nos mantengáis en el centro de vuestras conversaciones. ¡Queremos vivir, expresarnos con libertad! Y si esa persona que tienes al lado no se esmera, entonces sí, mándala a la mierda.

En general, en el sexo las mujeres se aburren con un pene saliendo y entrando en la vagina si a nosotros, sus clítoris, no nos hacen caso. ¡Necesitamos casito! Somos como algunos personajes en las redes sociales, pero órganos entre las piernas que necesitan estimulación, más o menos directa, lubricación y provocar orgasmos como fuegos artificiales. Y que no os timen, todos los orgasmos son clitorianos, y no vaginales como han intentado arrebatarnos algunos listos este mérito. Aunque la vagina es nuestra amiga y también la queremos mucho, pero cada uno en nuestro sitio.

En fin, que si tienes alguna duda de cómo funciono, pregunta y experimenta con cada portadora de clítoris, que aquí hemos venido a pasarlo bien y llegar corridos hasta el final sin polémicas infantiles por follar mal.

¡Ánimo, soy sencillo si sabes cómo!

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