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LA CENA CON LA REINA, DE RUTU MODAN

¿Y si la reina de Inglaterra te invitase a cenar a su casa?

Hay algo en La cena con la reina, primer cuento infantil de la autora de cómic israelí Rutu Modan, que nos devuelve a un territorio antiguo: el de aquellos cuentos infantiles no moralizantes que nos chispeaban el alma. En los dibujos y en la historia, hay detalles que recuerdan a grandes genios como Winsor McKay, el creador del Little Nemo previo al pez de Pixar que cada noche viajaba en sueños a mundos psicodélicos, o a los poemas y cuentos irreverentes de Roald Dahl, siempre abogando por la libertad y la rebeldía de los niños.

D.R. La cena con la reina, primer cuento infantil de la autora de cómic israelí Rutu Modan.

En La cena con la reina, Nina, una niña de unos cinco años, se rebela ante sus padres, que la regañan por comer sin modales y poniéndose perdida, y le preguntan qué haría si un día tuviese que ir a comer con la reina de Inglaterra. En ese momento, llaman a la puerta y -oh, sorpresa- un mensajero de la reina viene a buscar a Nina para que acuda a un banquete en el Palacio de Buckingham.

Lo que sigue es un delirio de niños macarras, un alegato a favor del hacer lo que te dé la gana y convencer a los demás de que la vida se disfruta más así, que culmina con una suerte de bacanal gastronómica en la que la nobleza británica cae rendida a las enseñanzas de Nina. Hay algo de este mundo infantil desmadrado que está presente en las novelas gráficas para adultos de Modan: también en Jamilti (Sins entido, 2008), en La propiedad (Sins entido, 2015) o en Metralla (Astiberri, 2015), el absurdo se manifiesta una y otra vez.

Ilustración de Rutu Modan. | D.R.

Rutu Modan, que visitó España para presentar el libro, editado en castellano por la editorial Fulgencio Pimentel, creó la historia basándose en un suceso real: "Cuando mi hija tenía 5 años, vino de la guardería con una amiga suya y les puse la cena. Estaban comiendo como animalitos, manchándose y tirando todo. Es terrible, porque cuando eres padre de pronto te descubres usando frases que tus padres te decían. Les dije algo que mi padre me decía: "Mira cómo estáis comiendo. ¿Qué haríais si la Reina de Inglaterra os invitase a comer a su palacio?" Mi hija, muy resuelta, me respondió: "Pues resulta que yo soy muy amiga de la Reina de Inglaterra, y ella me dice que como perfectamente". Me reí mucho y apunté la pregunta en mi cabeza. ¿Qué pasaría si una niña pequeña fuese a comer al Palacio de Buckingham?"

El nivel de detalle del libro resuta casi hipnotizante. Las escenas de palacio son abigarradas, llenas de comida, gente y color. "No fui a Buckingham para documentarme, porque, por suerte, ahora mismo todo está en internet. Vi muchos documentales y películas sobre grandes banquetes de la realeza británica. Sé que a los niños les encantan los detalles, así que quise ser muy cuidadosa, quise que ellos sintiesen que estaban allí, en el palacio".

Ilustración de Rutu Modan. | D.R.

Un punto importante que se agradece enormemente tanto en los álbumes para adultos como en este cuento infantil de Rutu Modan, es la historia por la historia, sin necesidad de sentar cátedra o posicionarse ante nada. En La cena con la reina, esta ausencia de limitaciones se agradece especialmente, al saber que va dirigida a un público tan especial. "El límite con respecto al humor o los temas a tratar en un cuento infantil no existe -opina Modan-. Creo que los niños entienden la ironía o el humor negro enseguida. Intento huir de lo puramente educacional, no le veo sentido. Tienen muy buen ojo para captar cuándo les estás intentando colar un contenido educativo, y lo rechazan. Hay que tenerle mucho respeto al público infantil, no hay que ofrecerle menos porque sea infantil".

Resulta curioso que alguien que parece dominar tan bien la narración gráfica no leyese cómics hasta los 20 años. "En Israel -cuenta Modan- era muy difícil conseguir cómics, no existían. De hecho, ahora mismo solo existimos tres autores israelíes haciendo cómics de forma profesional. Pero yo leía muchos cuentos infantiles ilustrados. A mi madre le gustaban mucho y nos compraba cuentos preciosos. Mi hermana mayor me enseñó a leer antes de que empezase la escuela. Supongo que un cuento infantil ilustrado no es tan distinto de un tebeo. En mi caso, nunca dejé de leer cuentos infantiles, ni siquiera cuando crecí. Recuerdo tener ya 14 años, ir a la librería y comprarme cuentos, diciendo que eran para mi hermana pequeña porque me daba una vergüenza terrible".

Ilustración de Rutu Modan. | D.R.

Al vivir en Israel y tratar temas cercanos, en los libros para adultos de Rutu Modan están presente la política, los conflictos actuales y del pasado, pero, de nuevo, la historia brilla por sí misma, absolutamente desnuda de cualquier elemento aleccionador.

"No quiero educar a nadie, ni a niños ni a mayores -comenta-. Me parece interesante que la situación del mundo se filtre tanto en libros para adultos como para niños, porque vivimos en un mundo político, pero nunca forzando las historias. Si la historia lo justifica, bien. Pero en cuanto uno intenta ser muy insistente o a aleccionar con una historia en la que la política está presente, cualquier lector, adulto o niño, pierde el interés. Como contador de historias, hay que ser respetuoso con el lector infantil".

Este respeto y este tomarse en serio a los niños se respira en las páginas de La cena con la reina. "Cualquier persona que desee hacer libros infantiles, debe saber que no está entrando en un mundo dulce y blando, en el que es más fácil captar al lector. Deben entender y tener claro que es un trabajo serio, tanto como el escribir libros para adultos. Son un público exigente. Creo que, a la hora de escribir e ilustrar un libro para niños, debes tener claro qué es lo que te interesa a ti. Si estás creando algo que no te interesa, pero crees que a los niños les parecerá bien, seguramente no vas por el camino correcto. Debes encontrar esa conexión entre lo que te interesa a ti y lo que interesa a los niños".

Ilustración de Rutu Modan. | D.R.

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