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OYMYAKOM SOPORTA 50 GRADOS BAJO CERO DE MEDIA

Ya conoces Oymyakon, el pueblo más frío del planeta, pero ahora te contamos cómo se sobrevive allí

Estamos en pleno invierno, hace frío, mucho frío. Pero nada es comparable al frío registrado por los termómetros del recóndito pueblo siberiano de Oymyakon, en donde la temperatura media es muy similar a la que puedas encontrarte en Marte. Aun así, y contra todo pronóstico, hay una pequeña población que ha conseguido hacer del frío una forma de vida.

Oymyakon Agencias

La temperatura máxima mensual es de -22 ºC, la mínima de -58 ºC y la media de -47 ºC. Es decir, que lo normal en 'Oymyakon' es estar a casi 50 bajo cero. Hace tanto frío que los termómetros son de alcohol porque el mercurio se congela a 39 grados bajo cero.

Puedes hacerte una idea aproximada del día a día de los apenas 500 habitantes que viven aquí. Algo tan trivial y cotidiano como levantarse, ducharse, cuando consiguen hacerlo, e ir a trabajar, para cualquiera de nosotros puede llegar a convertirse en un infierno.

Imagínate a un ciudadano de Oymyakon en España en, por ejemplo, enero. Nosotros estaríamos quejándonos del frío cada hora y media y él estaría riéndose de nosotros en manga corta mientras degusta un Daiquiri.

Una mujer intenta combatir el frío durante las semanas más frías de Oymyakon | amoschapplephoto.com/

Y hablando de verano, para rematar, en Oymyakon sólo hay un mes de verano al año, y cuando hablo de verano no me estoy refiriendo precisamente a sol, playas y chiringuitos. No olvidemos que estamos hablando de un lugar que el 26 de Enero de 1926 alcanzó la nada desdeñable cifra de -71,2 ºC, un récord Guinness difícil de superar.

Oymyakon se encuentra en el Valle del río Indigirka, en donde no llega el viento y una manta gélida cubre las casas durante meses. Pero esta no es su única particularidad geográfica. Está a un par de días en coche desde la ciudad más cercana, Yakutsk.

Y además sólo se puede llegar en invierno, que es cuando los lagos y los ríos están congelados. Para acceder hay que recorrer la autopista de Kolyma, más conocida como 'La carretera de los huesos.' Bautizada así a causa de los miles de presos provenientes de los 'Gulag' de Stalin que murieron construyéndola en condiciones infrahumanas y que quedaron sepultados durante quilómetros y quilómetros.

Una vez estás allí, hay que tener en cuenta una serie de cosas. En las casas apenas hay electrodomésticos, ni si quiera neveras, el exterior es una inmensa nevera. Tampoco hay agua corriente, ya que, en caso de que hubiera cañerías, se congelarían y estallarían.

Una mujer de Oymyakon entra en la catedral Preobrazhensky | amoschapplephoto.com

Obtienen el agua descongelando enormes cantidades de hielo. Esto obliga a no poder instalar cuartos de baño en las casas, así que si quieres hacer tus deposiciones tendrás que ir a una caseta anexa a la vivienda en la que encontrarás papel higiénico congelado y un agujero escavado en la tierra de indescriptibles y nauseabundas propiedades odoríferas.

Sin embargo, en el interior sucede justo todo lo contrario, gracias al flujo constante de leña la temperatura en las casas es de 20 a 30 grados. El vodka también ayuda a mantener los cuerpos calientes. De hecho, parece ser que el alcohol es la principal causa de muertes, por encima del frío.

Otro de los hándicaps que dificultan el día a día en Oymyakon son los motores de los coches, que no suelen apagarse para que no haya problemas a la hora de arrancar. Coches, por cierto, con un obligado doble cristal.

Y hablando de cristales, en la calle es imposible llevar gafas ya que estas se pegan literalmente a la cara. Yo, que llevo gafas y no uso lentillas, me convierto automáticamente es una persona non grata en Oymyakon.

Así que si no usas gafas y tienes las suficientes agallas como para adentrarte en este desierto blanco, más vale que no te pierdas, porque es muy probable que si llamas a alguien pidiendo ayuda tu móvil no tenga cobertura.

A pesar de todo, la legendaria hospitalidad de sus lugareños es inversamente proporcional a su clima. Algo que, teniendo en cuenta la carencia absoluta de hoteles, ayuda a quien quiera disfrutar de unas vacaciones en este vórtice espacio-temporal perdido en el corazón de Siberia.

Y hablando de bienes inmuebles, una ventaja a tener en cuenta es que cualquier ciudadano ruso puede escoger un terreno y construir su casa ya que el suelo es totalmente gratis.

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