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TIENEN FAMA O SUPERPODERES; PERO SON AUTÓNOMOS COMO TÚ

Los superhéroes con carrera universitaria tampoco llegan a fin de mes

Jornadas interminables, nocturnidad y festivos, vacaciones no remuneradas y no se ponen enfermos nunca. ¿Baja? ¿Qué es eso? Daredevil, Jessica Jones, Lobezno, Antman, Hulk… La mayoría de los superhéroes tiene serios problemas para llegar a fin de mes. ¿Por qué? Porque son autónomos y la precariedad laboral en el sector es la que es.

Spiderman © 2016 CTMG

Si lo que quieres es hacerte rico, elige otra carrera porque la de superhéroe es casi tan precaria como la de un autónomo en España y, encima, será complicado que encuentres una aseguradora que te cubra todos los supuestos de accidente laboral. Que hay superhéroes millonarios, los hay, pero son los menos. En el mundo de las mallas ajustadas y las capas al viento se estila más lo de no llegar casi a fin de mes.

Ser superhéroe no compensa. Ni hoy en día, ni nunca. Porque de la fama y la gloria no se come. Sobretodo porque cuando se quitan la máscara y el traje son gente que intenta pasar desapercibida y llevar una vida lo más ordinaria posible subsistiendo de su trabajo mortal ya sea como reportero, forense, detective, barman, científico o hábil ladrón.

Muy pocos se dedican solo a eso de salvar al mundo de los villanos. La mayoría compagina su trabajo de persona ‘normal’ con ese otro superheróico en el que hacen guardias de 24 horas, no tienen vacaciones, trabajan noches y festivos y se les exigen que den el 100% cada minuto sin derecho a ponerse enfermos.

Precariedad laboral

Les pasa a casi todos, aunque en esto de la precariedad laboral lo cierto es que la palma se la llevan los chicos y chicas de Marvel. La inestabilidad a la que se ven sometidos es estresante. Ejemplos hay muchos, bastantes más que de superhéroes millonarios.

Nueva imagen de 'Daredevil'. | Netflix

Por ejemplo, ¿qué hay de Matt Murdock aka Daredevil? Lo hemos visto a lo largo de las dos temporadas estrenadas por Netflix. Su vida no fue fácil. Sin madre, se crió con su padre, que se ganaba la vida sobre el cuadrilátero y recibía más golpes que billetes de 50. Después, cuando se quedo huérfano, creció en una institución y bajo la tutela de un ciego medio ninja.

No le fue mejor de adulto con el título de abogado bajo el brazo. Para empezar, porque decidió rechazar la oferta de un buen bufete para establecer el suyo propio con su amigo Foggy. Se las prometían felices, pero cuando al bueno de Matt le dio por convertirse en Daredevil y dedicar las noches a dar y recibir palizas combatiendo a los malos, descuidó el negocio y así les fue. Lo de que tenga un loft de lo más pintón en Nueva York ya lo explica él. Se lo dejaron casi regalado porque nadie quería alquilarlo por culpa del cartel luminoso de enfrente.

Jessica Jones | Netflix

Y en la misma línea que Matt Murdock se encuentra Jessica Jones. Malvive como detective privado en un cuchitril de mala muerte que le hace las veces de oficina y vivienda. Tan mal le va que no tienen ni para pagar el cristal de la puerta cuando se rompe. Que se pasa capítulos sin cambiarlo. Luego está su novio ocasional Luke Cage, que sí, logra montar un bar, pero se lo vuelan por los aires y se pasa la vida huyendo, en la cárcel. Así no hay reinserción posible.

Huir no casa bien con la estabilidad laboral

Lo de tener que huir de quienes te persiguen por tus poderes o cualquier otra razón (a veces simplemente va en el carácter de cada uno) no ayuda a la hora de encontrar un trabajo. Le pasa a Cage, pero no es él único. A Scott Lang (Antman) le sucede un poco lo mismo. De hecho, antes de ser superhéroe era ladrón. Como Peter Quill (Star Lord). Guardián de la galaxia, sí, pero raptado y criado por unos saqueadores.

Los hermanos Maximoff (Bruja Escarlata y Quicksilver), Lobezno, Legion (si es que este es un superhéroe) y decenas de mutantes tienen el mismo problema con lo de huir. Claro, que los mutantes siempre tendrán al bueno de Charles Xavier para acogerles en su mansión reconvertida en escuela de jóvenes talentos ya sea como alumnos, profesores o lo que se tercie. Igual que Robin con Batman. Cuando fue ‘adoptado’ por Bruce Wayne su vida cambió para bien. Del circo, a toda una mansión.

Hacer carrera no es sinónimo de éxito

Casos hay muchos, pero quizá los más fragantes sean los de gente como Bruce Banner, Peter Parker y Steve Rogers. ¿Por qué? Pues porque han hecho carrera y aún así, no les salen las cuentas. Banner es un científico de prestigio, pero cuando sufre un accidente en el laboratorio y muta en ese ser gruñón, grande y verde, se le acaba el laboratorio y se pasa más tiempo huyendo que trabajando. Luego está lo de que no le da el sueldo para ropa, que cada vez que se cabrea se carga la camisa y los pantalones: Hulk.

Steve Rogers es un soldado, Capitán América, un héroe nacional, pero vive en un piso minúsculo. Al menos a él, como muchos conocen su identidad, puede que le inviten a desayunar al entrar en una cafetería. Aunque con lo recto e íntegro que es, seguro que no acepta.

Y luego está Peter Parker, que tiene un jefe de lo más tacaño que le paga una miseria por sus fotos. Spiderman es freelance y eso lo nota ya desde mediados de mes, no como Clark Kent, que es un privilegiado con nómina y todo.

Lo cierto es que si uno se para a pensar sobre la precariedad laboral en el mundo de los superhéroes y sus problemas económicos, da la sensación de que la gran diferencia entre los de Marvel y los de DC no es que unos sean más planos (como dicen por ahí) y otros más profundos (en realidad depende más del personaje en sí que de la casa en la que nació). La clave está en el convenio.

Supergirl | antena3.com

¿Qué convenio? El que parecen tener los de DC. Si no, ¿cómo te explicas que con el absentismo laboral de Barry Allen y Kara Danvers no les despidan día sí y día también? Eso por no hablar de que deben cobrar un sueldo más que digno, porque menudos pisos habitan.

The Flash y Supergirl no trabajan solo de noche como otros superhéroes. Y es cierto que Barry es tan rápido que no te das cuenta de que se ha ido cuando ya está de vuelta. Pero la de veces que faltan al trabajo –él en la comisaría donde ejerce de forense y ella en le imperio mediático donde es reportera– y como si nada. Igual que Clark Kent. La clave está ahí, en que no son autónomos.

Así que, señores de Marvel, que alguien se ponga a ello y elabore un convenio colectivo que de un poco de estabilidad económica y laboral a los superhéroes, que se lo han ganado, ¿no?

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