TRAITOR IN DISGUISE
A todos nos fastidia que una persona que creíamos que era nuestra amiga acabe traicionándonos. Para evitar que eso te ocurra, aquí van varias señales a las que deberías prestar atención para detectar a posibles traidores.
En pleno Jueves Santo, recordamos a la figura más odiada de la Biblia, la de judas Iscariote, para hablar de las señales que se pueden observar en una persona y que apuntan a una conducta traicionera.
Es habitual que las personas infieles, traidoras o interesadas muestren un entusiasmo inicial exagerado cada vez que conocen a alguien nuevo, porque quieren asegurarse de que esa persona se lleva una buena impresión de ellas. Ese interés puede fluctuar o desaparecer totalmente cuando descubren que esa persona no es de su interés.
Es habitual que las personas con tendencia a traicionar a sus allegados tengan la costumbre de aparecer y desaparecer a su antojo: pueden tener varios días en los que pareces ser el centro de su universo, y después pasan meses sin dar señales de vida. Esto se debe a que se dedican a las personas que les interesan según les conviene en cada momento.
Las personas criticonas tienen siempre más tendencia a ser traidoras: si alguien se dedica a criticar a otros delante de ti, puedes dar por hecho que también te critica a ti cuando está con otras personas.
Ocurra lo que ocurra, una persona con tendencia a la traición rara vez aceptará haber cometido un error o se arrepentirá de haber hecho algo. Cuando cuente algo que le ha ocurrido, siempre se posicionará como la víctima de la historia, y no reconocerá los fallos en los que pudo haber caído. Cuando plantees que ha podido hacer algo mal, siempre se pondrá a la defensiva o incluso virará tus argumentos para que la culpa recaiga en alguien diferente.