PERRO PARECE, GATO NO ES
Los perritos calientes son una de las comidas rápidas por excelencia junto a la pizza y las hamburguesas. En su forma habitual tienen origen estadounidense, aunque su historia se remonta a Europa. Es todo ello lo que explica ese nombre tan particular que tienen.
Los perritos calientes son algo muy de Estados Unidos. Comida rápida con mucha salsa, hidratos de carbono y pura carne que te puedes comer en un suspiro y es fácil de cocinar y vender en cualquier clase de kiosco. Todo ello explica su popularidad actual, pero hay que mirar muchos años más atrás para encontrar respuestas a otras preguntas. La principal es la referida a su nombre: ¿por qué se llaman perritos calientes cuando no están hechos de perros? ¿Qué tiene que ver esa nomenclatura con su forma y composición? La respuesta, como en tantas otras cosas, reside en Europa. Más o menos.
Las salchichas llegaron a Estados Unidos gracias al pueblo alemán, que emigró desde su tierra natal llevándose varias de sus costumbres. Aquello ocurrió durante el siglo XIX, pero lo importante es que no solo se llevaron sus tradiciones culinarias, sino también a sus mascotas. Concretamente, a sus perros salchicha (Dachsund). Dado que salchichas y perros salchicha tenían formas similares (obviamente), la gente de Estados Unidos comenzó a bromear con ello. Entre las chanzas habituales estaba el decir que en los mercados alemanes se vendían Dachsund Sausages, es decir, salchichas de perrito. Desde ahí, la historia da el salto hasta la Universidad de Yale y sus estudiantes.
Cuando salían de noche y hacía frío, compraban tanto salchichas como panes de Dog Wagons, que se traduce como Puestos de Perritos. Era una manera de bromear sobre la supuesta mala calidad de la carne de esos puestos, dudando del origen real. Así que cuando pedían comida, bromeaban con que pedían un Hot Dog. Es así como nace el término perrito caliente que se fue exportando a todos los países del mundo. Más tarde, otras personas verían negocio en crear panes especializados para las salchichas, así como en tener puestos de perritos calientes cerca de estadios para venderlos fácilmente antes de los partidos.