OTRO PUNTO DE VISTA

El truco de Harvard para vencer la procrastinación y completar todas tus tareas

Procrastinar es una de esas cosas que nos ocurren a todos. El placer instantáneo de hacer cualquier cosa menos la que tenemos que hacer provoca que nos acabemos sintiendo culpables a largo plazo. Si te ocurre mucho, así puedes combatir este hábito.

EstudianteUnsplash

"No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy", dice el refranero español. No tiene un gran significado oculto y es explícito en su propósito: no seas vago, mueve el culo y haz eso que tienes que hacer. Suena lógico, pero es un problema al que todos nos hemos enfrentado. Se llama procrastinación y hace que prefiramos hacer otras cosas más gratificantes en lugar de esos deberes y obligaciones que, encima, tienen una fecha límite. Conectado con esto se han desarrollado miles de técnicas y herramientas de productividad que buscan impedir que procrastines. Como ejemplo podemos mencionar la técnica Pomodoro, que mezcla 25 minutos de trabajo con 5 de descanso en intervalos regulares para mantenerte concentrado.

También existe la técnica de "Comerte El Sapo", que te invita a hacer cuanto antes esa tarea que estás evitando para aliviar tu carga mental. La metáfora es sencilla: si cada día tienes que comer un sapo, tienes dos opciones. La primera es retrasarlo y retrasarlo hasta que no te quede otra que hacerlo, sufriendo mentalmente durante toda la jornada mientras piensas en el sapo. La segunda es comértelo como primer acto de la mañana, pudiendo olvidarte de ello el resto del día y vivir tranquilo. La elección parece sencilla… y, aun así, quizá no es suficiente. Por eso existen todavía más trucos, como este de Harvard y el punto de vista que puedes adoptar.

"¿Y si hacer el vago es culpa de pensar en el coste de las cosas en lugar de pensar en el resultado de las cosas? ¿Del hábito de pensar en el coste en vez de pensar en lo que vas a lograr?". Ese es el nuevo punto de vista que propone este vídeo viral. Un cambio de enfoque que busca hacer que olvides el sufrimiento del proceso y te centres en el disfrute de completar tus tareas. El ejemplo más sencillo es el de cocinar: puedes pensar en lo que vas a tardar en hacer esas croquetas o puedes pensar en que vas a disfrutar de unas deliciosas croquetas. La elección es tuya.

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