EL HORMIGUERO

Roro desvela cuál será su próximo gran objetivo tras La Velada: "Tengo que ver como lo hago"

La influencer Roro Bueno ha visitado El Hormiguero dónde ha contado cómo está siendo su preparación para el evento y por qué decidió acudir a China para entrenarse con monjes Shaolin. Además ha desvelado cuál es el gran objetivo que le gustaría cumplir algún día.

RoRo ha visitado el plató de El Hormiguero para charlar con Pablo Motos sobre el arrollador fenómeno que la ha convertido en una de las creadoras de contenido más populares del momento. Sin embargo, más allá de cómo ha cambiado su vida desde que saltó a la fama en redes sociales, el gran foco de la entrevista ha sido su estricta preparación para La Velada del Año.

Tras perder su combate el año pasado frente a Abby debido a la mala fortuna: "Me rompí un pie dos veces. Antes de la pelea y luego durante la pelea", recordó". Ahora la influencer vuelve al ring de Ibai Llanos para enfrentarse a la mexicana Samy Rivers. Para llegar al 100%, RoRo ha tomado una decisión extrema: irse a entrenar con los auténticos monjes Shaolin.

Entrenando con monjes Shaolin: "Pensaba que el palo era de mentira"

Las normas para poder convivir y entrenar con los monjes eran extremadamente estrictas, basándose en la disciplina y la discreción. "Tú tienes que entrar con todo el respeto del mundo y no puedes entrar ahí con una cámara a hacer el tonto", explicó la invitada a Pablo Motos. "Nosotros nos comprometimos a que íbamos a entrenar en serio, que íbamos a respetar al máximo todo lo que pudiéramos, que íbamos a participar en el templo más que aprovecharnos de ello, y nos abrieron las puertas. La verdad es que fue maravilloso".

La creadora de contenido detalló la exigente rutina diaria que vivió en el templo, que comenzaba de madrugada: "Al principio sí que es verdad que luego al final se iba haciendo un poquito más light, pero al principio nos despertábamos a las 4 de la mañana y hala... 4 y media, eso es ilegal".

A pesar del esfuerzo físico, lo peor para ella no fueron los entrenamientos, sino la alimentación. Al ser una persona tan vinculada a la cocina en sus redes, la experiencia culinaria fue un choque cultural tremendo. "Lo que más me ha decepcionado es la comida, te lo juro. Horrible no de que estuviera mal las cosas, sino que era todo sin sal. Era un huevo cocido sin sal con un pan sin sal", confesó entre risas. "Era como ejercitar tu mente de 'tengo que seguir' y tengo que hacerme fuerte mentalmente para aguantar esta comida".

Además, tuvo que lidiar con el picante, su gran enemigo: "Era todo superpicante, yo no aguanto el picante y yo tenía una frase que era todo el rato 'guau púchela', que es en plan 'yo no como picante, por favor'. Y a ellos no les importaba, les daba igual". El ritmo de comidas y entrenamiento era devastador: "Comíamos eso, nos llenábamos un poco, entrenábamos hasta las tres de la tarde, comíamos durante media hora y seguíamos entrenando hasta las 7 de la tarde".

Uno de los momentos más comentados de la entrevista fue cuando RoRo relató el dolor físico de los entrenamientos tradicionales. "Yo iba ahí con la idea de 'me van a dar un palo, pero es un palo de mentira'", admitió. "Te lo juro, yo pensaba que estaba hueco o que era de bambú y de repente aparezco yo ahí con una sonrisa en la cabeza y veo el palo de 5 centímetros de diámetro de madera maciza. Y yo digo: 'tú a mí no me pegas con eso porque voy a llorar'. Y al final me pegaron".

A pesar de la dureza, la creadora de contenido asegura que la experiencia ha cambiado por completo su mentalidad de cara a La Velada:

"Yo pensaba que iba a ir más para fortaleza mental de 'si yo puedo con esto, puedo con todo'. Y luego cuando volví aquí al gimnasio, he aprendido tanto a apreciar el entrenamiento que estoy haciendo ahora... No tiene nada de comparación con lo que hice allí. Ahora lo aprecio y me apetece hacerlo, como que ahora es fácil y entreno más que antes".

"He contado con la empresa que le hace los rings a mi gimnasio, que se llama Lobo, que me ayudaron con todo el tema de las piezas. Estuve allí en el taller, estuve soldando, dando martillazos y luego ya pues lo trajimos todo a mi casa y lo montamos", explicó, demostrando que no se le resiste ningún tipo de manualidad.

Su próximo y extremo objetivo: El Everest

Por si el reto del boxeo y los monjes Shaolin fuera poco, RoRo ya tiene la mirada puesta en un objetivo aún más alto para el futuro. "Tengo un proyecto de cara al futuro muy futuro que en algún momento quiero llevar a cabo, pero tengo que ver cómo lo hago", confesó ante la sorpresa de Pablo Motos. "Y es que me encantaría subir el Everest". ¿Veremos a la influencer coronando la cima del mundo próximamente? De momento, su mente está puesta en el ring.