INCIDENTE PREOCUPANTE
El anuncio de la nueva gira mundial de BTS ha reactivado la euforia de su fandom global, pero en Argentina esa expectación ha derivado en una polémica inesperada. El streamer Spreen se ha visto envuelto en un conflicto con seguidoras del grupo surcoreano que ha terminado con un altercado en plena calle, ampliamente difundido en redes sociales.
Finalmente, el conflicto entre Spreen y la ARMY argentina de BTS ha llegado a mayor. El origen del enfrentamiento se remonta a hace unos días, cuando Spreen afirmó en varias retransmisiones que, gracias a su condición de influencer, podría conseguir entradas gratuitas para el regreso de BTS a los escenarios. "Soy influencer, me van a regalar una entrada", aseguró en tono distendido, una declaración que fue interpretada por parte del fandom como una falta de respeto hacia el esfuerzo habitual de los seguidores por acceder a los conciertos del grupo.
La reacción de la ARMY argentina fue inmediata. En redes sociales se multiplicaron las críticas, los mensajes de reproche y una campaña de señalamiento que convirtió el nombre del streamer en tendencia durante varios días. Lejos de rebajar el tono, Spreen optó por ironizar sobre la situación, comentando que compraría más entradas para llevar a su propio equipo de seguridad, lo que intensificó el malestar entre algunas fans.
La polémica alcanzó un nuevo nivel durante uno de los últimos directos del creador de contenido. En el stream se le pudo ver dentro de un establecimiento del Barrio Chino, mientras en el exterior se concentraba un grupo numeroso de seguidoras de BTS que le impedían salir con normalidad. Las imágenes muestran a la multitud rodeando el lugar y bloqueando el acceso a la furgoneta en la que debía marcharse.
El equipo de seguridad intervino para facilitar la salida de Spreen, aunque el trayecto hasta el vehículo se produjo entre empujones y momentos de tensión. Ya dentro de la furgoneta, el streamer mostró arañazos y rojeces visibles en los brazos, signos de lo ocurrido durante el forcejeo. En ese momento, se dirigió a su audiencia con un mensaje breve pero explícito: "Amigo, me hicieron pija. Estoy bien. A la mierda, amigo, recibí el ataque de la Army".
El incidente ha reavivado el debate sobre los límites entre la broma, la provocación y la reacción colectiva en redes sociales, así como sobre la responsabilidad de creadores de contenido y comunidades de fans en contextos de alta exposición mediática. Por el momento, ninguna de las partes ha anunciado acciones legales, pero el episodio deja en evidencia cómo un conflicto digital puede trasladarse con rapidez al espacio físico.