LETURALMA 2026
El festival Leturalma de Rozalén: "Me sigue pareciendo un milagro absoluto que en un lugar tan olvidado como este pase algo así"
Disfrutamos del Leturalma 2026, el pequeño festival que Rozalén organiza desde hace nueve años en su pueblo de la Sierra del Segura y charlamos con ella. Siloé, Sidecars, Camela y Arde Bogotá como sorpresa entre otros artistas en ambiente maravilloso.
Es, sin duda, el festival más bonico del verano y Letur uno de los pueblos más bonitos de toda España. Si ya me ha parecido espectacular a pesar de estar todavía recuperándose de los estragos de la DANA —que tanto daño hizo en 2024 a este pequeño rincón de la Sierra del Segura—, no quiero imaginarme lo increíble que tiene que ser verlo todo lleno de agua, verdor y con las pozas abiertas.
Un festival diferente que nace del amor de la cantante María Rozalén por su pueblo, por apoyar el entorno rural y por promocionar tanto la localidad donde nació su madre como la Sierra del Segura en general. Pocos festivales se me ocurren con un cartel tan ecléctico y hecho con tanto cariño como el Leturalma, que el año que viene celebrará su décima edición.
No solo vivimos un fin de semana maravilloso, sino que pudimos charlar unos minutos con la propia Rozalén para que nos hablara de Leturalma y de este pueblo: "Me sigue pareciendo un milagro absoluto que en un lugar tan olvidado como este pase algo así y, de repente, haya nombres tan grandes que quieran venir aquí a cantar", nos contaba.
Sobre el paso de la DANA y el proceso de reconstrucción, añade: "Al tener que ver con la naturaleza, es una reconstrucción mucho más lenta y hay que tener paciencia. Han pasado dos años y bueno, eso tardará en llegar, pero lo importante es sobre todo acompañar a la gente, no olvidarnos de que aquí se nos fueron seis vecinos —lo que en un pueblo así supone un golpe demasiado grande— y ser resilientes. Seguir hacia adelante sin olvidar esa cicatriz, pero recordándole a la gente que esta zona, no solo Letur sino toda la Sierra del Segura, es preciosa. Hay gente muy sabia, unos tomates de la huerta que te mueres y ves que os han tratado muy bien porque la gente es muy bonica y acoge de maravilla".
Lo mejor fue el tamaño perfecto del festival, todo lo que pasaba de día tanto en el espacio San Antón (donde vimos a Rosalinda Galán) como en el centro del pueblo, la amabilidad de la gente y, por supuesto, lo ecléctico del cartel. No se me ocurre mejor ejemplo que el primer día, donde disfrutamos en una misma jornada de un concierto de flamenco de la mano de Arcángel, pop electrónico con OBK y punk macarra con Porretas.
"Yo creo que el día más ecléctico fue el jueves", nos decía Rozalén. "Empezó Arcángel con el flamenco, que a mí me encanta, luego OBK y luego Porretas. Además, los tres grupos estaban como asustadicos pensando en si la gente respondería bien, y fue brutal. Era como si en cada uno de los conciertos todo el público fuera fanático de ese estilo. Yo todo el rato le digo a la gente que confíe, porque quien viene aquí no tiene prejuicios: viene por la causa, por el entorno y porque ama la música sin etiquetas".
Pero sin duda, los platos fuertes llegaron en los días centrales. Un viernes en el que abrieron el escenario principal Sidecars, seguidos de Leire Martínez, el punk social de Biznaga, el rock alternativo de Siloé y los siempre geniales Sanguijuelas del Guadiana, que en un pueblo tan pequeño se sentían como en casa.
Sobre cómo elabora los carteles, esto es lo que nos contó Rozalén: "Todo esto es gracias a Territorio Musical, que son los promotores que hace unos años vinieron a salvarnos el culo, básicamente, porque estábamos muy endeudados y no sabíamos hacerlo bien. Siempre ha sido cosa de amigos, pero desde que entraron ellos hay artistas a los que yo no accedo tan fácilmente, como Camela, a los que trajeron ellos. Entre favores y que se ha corrido la voz entre muchos artistas... cuando me ven me dicen 'llévame a tu pueblo, que me han dicho que se está muy guay y que tratan muy bien'. Y eso es una maravilla".
"Y luego yo tengo que ir devolviendo los favores. Luz Casal vino hace dos años y nosotros el año pasado fuimos al Festival de la Luz; con Amparo Sánchez, igual. Para que veáis que no todo lo mueve lo material y que muchos artistas quieren venir a colaborar. Evidentemente a todo el mundo se le paga, pero como aquí no hay ayuda institucional, vienen haciéndonos un favorcico, bajando su caché e incluso perdiendo dinero algunos grupos con tal de estar aquí. Si no, sería imposible tener a bandas como Arde Bogotá. Es importante que la gente sea consciente del milagro y del privilegio, y de que no solo en las grandes ciudades pasan cosas grandes, sino también en el entorno rural", añadió la cantante sobre cómo consigue ese plantel de nombres estelar para un festival tan pequeño.
El sábado fue más potente todavía con su artista sorpresa (que todos sabíamos que eran Arde Bogotá), el gran descubrimiento de La Perra Blanco y sus descargas de rockabilly y blues rock, los himnos de Camela que coreó el festival entero y la fiesta final con Eskorzo. Sin duda fue el día estelar, en el que la gente lo dio todo y se sentía esa atmósfera de gran festival y de comunión entre público y artistas con canciones como Los Perros, Qué vida tan dura o La Salvación. Aunque la más coreada de todo el festival no fue ninguna de esas, como tampoco lo fue Todos los besos de Siloé ni Revolá de Sanguijuelas del Guadiana: ese honor se lo llevó Lágrimas de amor de Camela.
La única pega fue el calor excesivo en algunos momentos del día, que te obligaba a estar pendiente de buscar sombras, hidratarte y refugiarte en las horas en las que el sol pegaba con más justicia. Pero por todo lo demás, el trato de la gente y el buen rollo hacen que Leturalma sea una de esas joyas escondidas y uno de esos sitios mágicos a los que siempre quieres regresar.