MAD COOL 2026

Misa de Florence en el día de las divas en Mad Cool

El escenario principal de la segunda jornada de Mad Cool 2026 estuvo dominado completamente por mujeres: Renee Rap, Lorde. Jennie y la todopoderosa Florence + The Machine a las que habría que sumar a Zara Larsson y CMAT en el segundo escenario.

En 2022, también en el Mad Cool, en el último año que se celebró en Valdebebas, pude ver por primera vez a Florence and The Machine y titulé mi crónica "La misa pagana de la sacerdotisa Florence". Cuatro años después, Florence volvió al Mad Cool y yo volví a asistir a su misa para —una vez más— salir de allí transformado y levitando.

Una segunda jornada del Mad Cool de lo más femenina, variada, actual y llena de divas. El cierre del día era por todo lo alto con Florence, pero durante toda la jornada habían pasado por ese mismo escenario principal Reneé Rapp bajo el calor abrasador, Lorde todavía con el sol en lo alto y Jennie, miembro del grupo de K-Pop Blackpink.

A ellas habría que sumar lo que pasó en el escenario 2 con la interesante CMAT y una Zara Larsson que desbordó completamente el espacio, el cual se le quedó diminuto para su estatus y temazos.

Un día en el que no paré de moverme por todo el recinto, grabando para reels, viendo un poco de La Paloma en el escenario Mahou Reserva, conectando con amigos y gente de la industria musical en la casita de Vibra Mahou o disfrutando de los conciertazos de Charlie Puth y Teddy Swims en el escenario Orange.

Colocado en la parte izquierda de ese escenario —lo más adentro y alejado posible del sonido que a veces se cuela del escenario principal cuando hay solapes—, Puth me hizo llorar bajo el sol abrasador con See You Again y me conquistó con su buen rollo. Sin embargo, fue realmente el concierto de Teddy Swims el que me pareció verdaderamente poderoso con su mezcla de rock, soul y grandes baladas. Cañonazos como Bad Dreams, Bed On Fire, su versión de Jump de Van Halen o el cierre con la gigantesca Lose Control.

En el escenario principal pude disfrutar de algunas canciones de Reneé Rapp, de la que me sorprendió su voz; cenar relajado en el césped con Lorde de fondo poniendo a sus fieles a bailar, y disfrutar de la primera parte del concierto de Jennie y su espectáculo completamente tiktoker, medido y energético.

Pero yo estaba allí para Florence y, tras Teddy Swims, me tocó ir corriendo a coger un buen sitio para verla a la izquierda del escenario. Me coloqué muy adelante, junto a las grandes pantallas, donde me aseguraba que el sonido iba a ser perfecto y ni el viento ni el estar demasiado lejos iban a estropear la misa.

Empezamos gritando con Everybody Scream de su último disco, soltando todas las malas energías y entrando poco a poco en el mundo musical mágico de Florence.

Ella flotaba descalza sobre el escenario, llena de energía como si fuera una sacerdotisa celta, regalándonos un repaso a los mayores temazos de su carrera de seis discos.

Rabbit Heart, Shake It Out, Which Witch o Hunger, entre otros. Sonaron también una maravillosa versión de You've Got the Love y uno de los momentos más mágicos de comunión con el público cantando Never Let Me Go.

Lo mejor de Florence es todo el concierto, pero el final por todo lo alto con Dog Days Are Over —cuando obliga a todos a dejar de lado los móviles y saltar con todas nuestras fuerzas— y luego Free, va a ser difícil que otro artista del festival lo pueda superar.

Hay artistas y conciertos que son tan poderosos que no importa verlos varias veces, y Florence and The Machine es uno de ellos.