ESCÁNDALO FAMILIAR

Tini Stoessel y los millones que no controla: la auditoría que la enfrentó a su padre

Una pericia contable filtrada asegura que los derechos económicos y de imagen de la cantante están en sociedades de Alejandro Stoessel, en las que ella no figura ni como socia ni como empleada.

Tini Stoessel y Rodrigo de Paul Gtres

Se destapó el salseo más grande del pop latino y no va de música: va de dinero. Tini Stoessel, de 29 años, encargó una auditoría contable para revisar cómo se administró su carrera y las conclusiones que se filtraron esta semana son demoledoras. Según ese informe, la artista que factura estadios no sería dueña de prácticamente nada de lo que generó. Todo está a nombre de sociedades controladas por su padre y exrepresentante, Alejandro Stoessel.

De acuerdo con las conclusiones difundidas, la totalidad de los derechos económicos de la carrera de Tini y los derivados de su imagen pertenecen a sociedades (argentinas y extranjeras) de las que ella no es propietaria ni siquiera parcialmente. El titular o socio principal en todos los casos sería su padre. La auditoría también señala que Tini no figura autorizada para mover dinero en ninguna de esas empresas y que solo Alejandro Stoessel puede recibir las utilidades.

La relación profesional se rompió hace unos tres meses, tras 15 años de representación. La propia cantante consiguió acceso a una cuenta bancaria exclusivamente a su nombre recién en junio de 2026, con la mediación de un nuevo equipo de abogados.

En Primicias Ya, el periodista Luis Ventura aseguró que Tini no manejaba dinero directamente y que se movía con una extensión de tarjeta de crédito con un límite de unos 5.000 dólares al mes. Se sabe que la artista había intentado comprarse un bolso y la tarjeta le fue rechazada por superar el tope autorizado. Algo realmente chocante si se tiene en cuenta que el patrimonio de Tini debe rondar los 70 millones de dólares levantados en más de 15 años de trayectoria.

El salseo arrancó, no podía ser de otra manera, con una historia de amor. Fue por consejo de su pareja, el futbolista Rodrigo De Paul, que Tini terminó impulsando la auditoría. La tensión habría escalado a raíz de una propuesta de acuerdo de división de bienes antes de un eventual matrimonio: Tini se negó y, como respuesta, exigió un administrador externo que fiscalizara sus cuentas. El entorno económico de De Paul, curtido en el "operativo Messi", habría sido el que le recomendó frenar y empezar a investigar.

El padre de Tini declaró que todo el entramado societario servía para protegerla ante posibles reclamos derivados de sus recitales. Un "lo hago para cuidarte" que, según la auditoría, dejó a la cantante sin firma ni control sobre su propio patrimonio.

El abogado penalista Leonardo Sigal aclaró que montar sociedades a nombre del padre no es un delito en sí mismo: es una estructura habitual para administrar el patrimonio de artistas. El problema aparecería solo si se probara que ese esquema causó un perjuicio económico real a Tini, lo que abriría la puerta a figuras como la defraudación o la administración fraudulenta.

De momento, no hay denuncia penal confirmada ni declaraciones públicas de Tini o de Alejandro Stoessel: todo lo que circula proviene de las conclusiones filtradas del informe y de lo que difundieron los programas argentinos. Mientras tanto, la cantante encara una gira con más de 30 fechas por América Latina y Europa, negociando la reorganización de un patrimonio que, por ahora, no controla