PUES VAYA
Si has descubierto hace poco que una persona a la que admirabas fue, o es, una persona horrible, es probable que te estés replanteando eso de tenerla como ídolo. Aquí van algunos consejos para gestionar la situación lo mejor posible.
No es lo mismo descubrir que tu ídolo trafica con drogas que darse cuenta de que ha participado en asesinatos en masa. Evalúa hasta qué punto lo que ha hecho esa persona es, en tu opinión, condenable, y actúa en consecuencia.
Si se trata de una persona artista o creadora, puedes disfrutar de las obras que realizó sin dejar de ser consciente de que era una persona horrible con la que no querrías tener nada que ver. Eso sí, recuerda que hay ciertas formas de consumo que repercuten positivamente en la economía de esos artistas, cuando todavía están vivos. Trata de hacer que tu dinero no acabe en sus bolsillos.
Por supuesto, una vez decides que la persona a la que admirabas es, en realidad, un ser detestable, no debes hablar positivamente de su obra a otras personas ni en redes sociales. Si quieres seguir disfrutando de lo que hizo, hazlo en privado, pero no animes a otros a descubrir quién fue ni lo que creó.
Si no tienes ganas de convivir con la sensación de que las obras creadas por esa persona forman parte de tu vida, tienes todo el derecho a decidir que ya no quieres consumir lo que ese artista, autor o pensador aportó. Sácalo de tu vida y quédate con la tranquilidad de saber que no has apoyado ni lo más mínimo a una persona que sabes que es o fue horrible.