MUY ORIGINAL
Un docente que convierte los contenidos escolares en canciones propias ha captado la atención de miles de usuarios en redes sociales. Sus vídeos, difundidos principalmente en internet, muestran cómo integra música, humor y participación del alumnado en clase. La propuesta ha despertado interés tanto entre estudiantes como entre docentes.
La innovación pedagógica suele avanzar a partir de pequeños cambios en el aula. En los últimos años, numerosos docentes han explorado fórmulas alternativas para mantener la atención del alumnado y facilitar la comprensión de conceptos, especialmente en un contexto marcado por la influencia constante de la cultura digital.
En ese escenario ha cobrado notoriedad Guilleproff, profesor que comparte en TikTok vídeos donde enseña contenidos escolares mediante canciones compuestas por él mismo. Las publicaciones, grabadas normalmente en clase junto a sus estudiantes, han acumulado visualizaciones y comentarios que destacan la cercanía y el carácter participativo de su método.
Uno de los ejemplos más difundidos es la canción dedicada a los antónimos. En ella introduce un personaje ficticio llamado Antonio para explicar palabras opuestas: "si le digo lleno, él me dice vacío; si le digo gordo, él me dice flaco". El recurso musical convierte la memorización en una actividad colectiva y rítmica, algo que varios especialistas en didáctica consideran útil para fijar conceptos básicos.
La enseñanza a través de la música no es una novedad absoluta. Investigaciones educativas y experiencias docentes previas han señalado que el ritmo y la repetición facilitan la retención de información, sobre todo en edades tempranas. Sin embargo, la difusión masiva de estas prácticas a través de redes sociales amplifica su impacto y las sitúa en el debate público.
Algunos docentes ven en estas iniciativas una oportunidad para actualizar la pedagogía tradicional; otros advierten de que deben integrarse con criterios pedagógicos sólidos y no solo como elemento llamativo. En cualquier caso, el fenómeno evidencia un interés creciente por metodologías activas que conecten con los códigos culturales del alumnado.
Mientras continúan circulando sus vídeos, el profesor mantiene su actividad docente habitual. Más allá de la viralidad, su experiencia refleja una tendencia más amplia: explorar nuevas formas de enseñar sin perder de vista los objetivos educativos fundamentales.