SONORAMA RIBERA
Del emotivo concierto de Leiva a la sorpresa de Arde Bogotá: las claves del Sonorama más viral
La 29.ª edición del Sonorama Ribera ha vuelto a ser un éxito rotundo, demostrando por qué es un cita única en nuestra música. Durante cinco días, todo el mundo parecía estar en Aranda de Duero compartiendo las sorpresas de la Plaza del Trigo, el emocionante homenaje de Leiva a Robe o los directos épicos de Veintiuno, Love Of Lesbian o La M.O.D.A. Y los que no estábamos allí, solo podíamos pensar en una cosa: en el fondo queríamos estarlo.
No fui al Sonorama Ribera, estaba en un pequeño y delicioso festival en medio del monte en Asturias llamado Prestoso como parte de mis vacaciones, pero cada vez que entraba en Instagram o Twitter no veía otra cosa que no fuera el Sonorama. La cantidad de gente compartiendo momentos icónicos del festival y luchando en la Plaza del Trigo por ser los primeros en subir la sorpresa de Arde Bogotá o la sorpresa de la sorpresa que fue Leiva con La M.O.D.A. ha sido enorme.
El Sonorama se ha ganado año a año el título de festival referencia de nuestra música, convirtiendo cada agosto Aranda del Duero en el lugar en el que hay que estar y generando un FOMO inevitable en todos los que disfrutamos de la escena nacional. Son cinco días llenos de decenas de conciertos, con solapes criminales, sorpresas cada mañana en la mítica Plaza del Trigo y el cartel más apabullante de nuestra música. Un mapa sonoro donde conviven gigantes como Leiva, La M.O.D.A., Love Of Lesbian o Veintiuno con propuestas de un calado tan interesante como Guitarricadelafuente, Rusowsky o Belén Aguilera.
Cuatro sorpresas consecutivas encendieron el Trigo a diario: empezando por Barry B, profeta indiscutible en su tierra; siguiendo por unos Arde Bogotá que ya no sorprenden a nadie tras ser Bigger Splash y el Leturalma; continuando con los pogos desatados de Sexy Zebras; y cerrando el domingo con La M.O.D.A., que sacaron por sorpresa a Leiva para delirio del público.
El propio Leiva llegó al escenario principal de El Picón con su Tour Gigante Fin de Gira en formato íntegro la noche del sábado. Ligado al festival prácticamente desde sus inicios, el artista madrileño ofreció uno de los grandes conciertos de esta edición: un espectáculo cuidado hasta el más mínimo detalle y un repertorio de himnos que forman parte de la banda sonora de varias generaciones. Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con su guiño y homenaje a Robe Iniesta, un instante cargado de verdad y otra prueba del talento de Leiva para convertir un show multitudinario en un encuentro íntimo y especial.
Horas antes, La M.O.D.A. demostró una vez más por qué es una de las bandas más queridas y querientes de Sonorama Ribera. Los burgaleses convirtieron El Picón en un ritual colectivo, con miles de gargantas coreando cada letra y una energía desbordante sobre las tablas. La actuación contó además con la complicidad de las integrantes de Repion como invitadas, sumando aún más emoción a un directo que volvió a poner de manifiesto la conexión tan genuina de la banda con el festival y con su tierra.
Resulta imposible resumir todos los momentos virales, emotivos y potentes que se vivieron en Aranda a lo largo de estos cinco días. Desde Quequé subiéndose a cantar con Veintiuno hasta Love Of Lesbian despidiéndose de Aranda en su gira de despedida de los escenarios; pasando por una Rigoberta Bandini poniendo a bailar a miles de personas con una electrizante actuación embarazada, o una primera jornada de lo más fiestero y ecléctico capitaneada por Iván Ferreiro, La Pegatina y Crystal Fighters.
El año que fui lo disfruté como nunca, pero el Sonorama es, por encima de todo, una maratón. Si quieres llegar a todo, grabarlo todo, vivirlo todo y compartirlo todo, tienes que estar preparado para sumergirte en una locura constante. Y a eso súmale el épico reto logístico: muchísima gente se pega la paliza durmiendo en el camping porque si hay algo más difícil que coger un buen sitio en el Trigo —a no ser que tengas contactos que te abran paso a las primeras filas, acceso a la zona de artistas o un hueco cotizadísimo en un balcón—, es conseguir una habitación de hotel en Aranda en pleno agosto.