DISONANCIAS

Entrevista a Lori Meyers: "Tenemos más herramientas de conexión, pero estamos cada vez menos conectados; hay una crisis de empatía"

Entrevistamos a Lori Meyers en el hotel que usaron como base de operaciones para promocionar su nuevo disco Disonancias. Alejandro y Alfredo nos contaron todo sobre el origen de este nuevo disco, la canción que piensan que llegará más lejos, el origen de su nombre y como se llevan con otras bandas de indie de su época entre muchos temas.

Treinta años dan para mucho, pero en el caso de Lori Meyers el contador se detiene en una constante: seguir creando canciones atemporales sin perder un ápice de esa identidad de power pop melódico que marcó a toda una generación. Con el lanzamiento de Disonancias, su octavo álbum de estudio, la mítica banda granadina regresa a la primera línea del indie nacional tras un proceso creativo marcado por la inmediatez, la frescura digital del productor Ferran (Alizzz) y un fuerte trasfondo de reflexión emocional.

Alejandro y Alfredo, Noni se encontraba mal y no pudo atendernos repasan el momento vital, que atraviesa el grupo. Hablan sin filtros de los puentes invisibles entre el punk californiano de NOFX —origen involuntario de su nombre— y su madurez compositiva, de las canciones que ya aspiran a formar parte de su panteón de clásicos junto a Alta fidelidad o Emborracharse, y de esa inquebrantable salud mental y personal que les ha permitido superar tres décadas de altibajos sin descarrilar.

Una charla distendida sobre la empatía en los tiempos modernos, la "malafollá" de su tierra natal convertida en arte y la constatación de que la escena musical actual, por fin heterogénea y rica en relevo generacional, sigue teniendo en ellos a uno de sus faros imprescindibles.

¿Disonancia, vuestro nuevo disco, es el 8º de vuestra carrera?

Alejandro: Efectivamente, jeje, el 8º disco de Lori Meyers. Ya se empiezan a acumular y, la verdad, es que ni nos lo creemos. Ya el número... mejor no pensarlo esto.

Os llamáis Lori Meyers y me encanta que hayáis tenido una carrera, em, tan exitosa y alejada de un sonido como es el punk crudo de NOFX, que da nombre al grupo.

Alejandro: Es curioso. De hecho, en los primeros, los primeros años siempre había esa disonancia entre lo que es el nombre del grupo y el estilo, y es porque, bueno, yo creo que hay que entender cuándo nació el grupo, que fue en el año 98. En esa época, pues estaba mucho el punk californiano, estaba NOFX, y hay que entender también que había otro integrante en esa época en el grupo que era muy fan de... y entonces, simplemente, le puso, como se hacen a veces las cosas, los nombres a veces no tienen una razón: le gustaba esa canción, le gustó el nombre, se lo propuso y se quedó. Más tarde intentamos cambiarlo, pero se quedó. Ya se quedó ahí porque nos conocían, eh. Entonces, es verdad que no tiene mucho que ver con, eh, con ese tipo de punk. Es más, eh, tiramos más por una música más, quizás, más pop, más, más indie de la primera época y, a partir de ahí, hemos seguido nuestras propias intuiciones.

Esto viene a raíz de que se han separado los NOFX. Vosotros lleváis los tres tocando desde los 16 años juntos, 30 años casi de carrera. ¿Cómo hacéis para que la relación personal, eh, sobreviva a los altibajos profesionales?

Alfredo: Yo creo que, para empezar, nosotros lo bueno que tenemos es que estamos cercanos, vivimos juntos, relativamente, y eso favorece que, cuando haya que hacer cualquier cosa, siempre estemos a mano, digamos, uno de otro, ¿no? Y yo creo que la base del respeto, la, la forma que hemos tenido desde pequeños de formar un gran cimiento de todo esto, ¿no? Que, que fuera mayor que, seguramente, todo lo que pueda suceder alrededor. Y luego, pues, obviamente, hay que dejarnos nuestro espacio. Obviamente todo el mundo vamos creciendo, tenemos nuestras mierdas, nuestros problemas, nuestras circunstancias, y estamos para apoyarnos y para defendernos y para, para sumarnos. Que en eso también, pues, está la base, pues, de, de mantener nuestro espacio, de que también estamos de gira como, mira, ya estamos hartos de vernos también, un ratico, pues, que cada uno tome su aire, ¿no? Pero, al final, siempre es verdad lo que tú dices, siempre tenemos que estar atentos ahí. Hay muchas cosas detrás, más allá de la amistad, de nuestras relaciones, que es lo que compete a lo que es Lori Meyers, que es el monstruo que hemos creado, bendito monstruo también te digo. Pero bueno, que yo creo que eso lo hemos trabajado siempre, hemos intentado trabajar y, sobre todo, hacer una base de cimentación bastante fuerte entre nosotros tres para que todos los problemas que han ido pasando, y que pasarán, pues no nos afecten ni a lo personal ni a lo profesional.

¿Cuáles son esas disonancias a las que hace referencia el título?

Alejandro: Yo creo que el concepto principal que surgió para ponerle Disonancia viene de la disonancia emocional. Luego se ha abierto más porque hemos comprendido que el concepto se puede extrapolar a muchas más cosas. La disonancia emocional no es más que el tú sentir una cosa interiormente, pero comportarte de otra forma cuando la exteriorizas de cara a los demás. Entonces, eso te tiene que crear un montón de inestabilidades, porque por dentro eres de una manera, pero te comportas de otra. Eso tiene que ser, la verdad, bueno, es duro porque yo creo que todos en algún momento lo experimentamos. Todo ese concepto se lleva a las canciones, pues, utilizando las relaciones personales, que siempre en nuestras canciones ha sido la forma más ideal para hablar, ¿no? Pero nos hemos dado cuenta de que es que la disonancia no son solamente relaciones personales, sino que creo que vivimos en una sociedad también muy disonante: tenemos más herramientas de conexión, pero estamos cada vez menos conectados. Conectamos menos con el otro de la forma más profunda, que es la empatía. Eso es una crisis total; creo, a mi juicio, que hoy en día hay una crisis de empatía en general, en todos los ámbitos. Y nada, luego también está el concepto disonante musical, ¿no? Que es cuando no concuerdan las notas, no suman, ¿no? Pero creo que la disonancia también es bonita, ¿no? Musicalmente es compleja, pero te lleva a otro sitio, te pone en un momento de tensión que te hace, pues, moverte de un sitio a otro. Son conceptos un poco más de donde emana todo el disco, pero creo que es lo que le da entidad a las 10 canciones.

Se van sumando canciones a ese panteón de canciones ilustres, de esas que los fans te dicen que tienes que tocar siempre en los conciertos. Tenemos Emborracharme, Mi realidad, Alta fidelidad, El tiempo pasará, Siempre brilla el sol, Luces de neón, Luciérnagas y mariposas... ¿Qué canción de este disco sentís que puede pasar a formar parte de ese grupo de míticas?

Alfredo: Yo diría que, seguramente, pues sobre todo porque es una canción que crece en directo exponencialmente, cada vez más es Malafollá. Una canción muy enérgica, eh, pienso que puede ser casi un Alta fidelidad, eh, versión 2.0. Eh, porque es una canción con la que creo que a la gente le va a pasar igual que con Alta fidelidad: la va a poner ahí, la va a situar ahí en el punto del directo, además, donde merece. Eh, más allá de Malafollá, yo espero que se queden muchas. El problema de que, eh, se queden o no se queden no es nuestro, es que el timing que tenemos en los festivales, y como bien dices tú, con un panteón de canciones que ya son intachables, que no puedes dejar de tocar durante el resto de nuestra carrera —bendito sea también, no somos reacios a eso, todo lo contrario, estamos orgullosos—, la dificultad de añadir a un setlist de un timing pequeño canciones del nuevo disco, pues la tendremos que ir viendo conforme las tengamos colocadas en el directo, también cómo concuerden unas con otras. Fíjate que nosotros, por ejemplo, ahora en los últimos conciertos de festivales, de Viaje de estudios o de Hostal Pimodán, es que no estamos tocando casi ninguna, o ninguna, pero es porque simplemente ya no van cabiendo en el setlist como corresponde, ¿no?

¿Para alguien que no sea de Andalucía o de Granada, qué es exactamente la "malafollá"?

Alfredo: Pues es un término bastante... sí, se da una situación y ya se comprende. Sí, es como una forma de ser un poco de los granadinos, ¿no? De la idiosincrasia de allí, de la gente. De cómo somos con las contestaciones que tenemos, que pueden parecer a priori también un poco ofensivas. Es como un humor cínico, ¿no? Es una respuesta elocuente, pero a la vez hiriente y a la vez educada. No sé, es como un concepto muy amplio, eh, es casi la mala leche. Se comprende mejor con los gestos y con las vivencias en Granada que con la explicación, porque no tiene una explicación formal de la raíz, ¿no? Pero igual a partir de ahora empieza la RAE a planteárselo y llegamos a una definición real, ¿no? Son respuestas como que parecen ofensivas, ¿no?, como muy directas, pero que a la vez tienen un punto de cinismo y de humor negro que nos caracteriza mucho a los granadinos también.

Quizá mi favorita, habiendo escuchado el disco varias veces ya, sea Hasta que llegaste tú. ¿Cómo surgió esa canción? ¿Cómo es el proceso de composición de las canciones?

Alejandro: Pues esa canción salió relativamente rápido. Sí, eh, viene de Noni, además. Este disco, creo que hay que decirlo, es de los que más, eh, composición ha recaído en Noni. Creo que es un disco muy personal suyo, habla de mucha vivencia suya y, como él dice, necesitaba vomitarlo por su momento vital. Entonces, esa canción, yo recuerdo que es una canción que yo creo que a Lori se le da bien, porque hemos hecho muchas veces ese tipo de intro con guitarra y luego cómo va la canción creciendo al final. Además, es muy power pop, que eso siempre ha sido un aspecto que en Lori lo hemos trabajado bastante y se nos da bastante bien. Hay otras canciones que tienen otra riqueza, otros aspectos de producción que las hacen más complejas, pero creo que Hasta que llegaste tú es una canción más sencilla y a Lori se le da bien. Sobre el proceso de composición, bueno, creo que ya he hablado un poco de él, y creo que a nivel compositivo Noni tiene mucho peso en este disco por lo que he dicho antes. Creo que ha tenido también un momento, de todo en general, porque se extrapola a otro concepto del disco, que es la soledad elegida en momentos en los que tienes muchos amigos —o tenemos nosotros, imagínate con la cantidad de gente que conocemos—, pero luego te sientes solo también. Está muy conectado con el tema de la disonancia, de que no conectamos, no empatizamos; pensamos que tenemos muchos amigos, pero luego no eres capaz de conectar. Entonces, bueno, pues es el proceso que hemos creado. En este también hay que decir que Ferran, el productor, ha ayudado bastante para crear las cosas desde cero, porque teníamos un ordenador al lado y cualquier cosa, cualquier idea o germen que salía, era capaz de, en 20 o 30 minutos, hacerla sonar. Entonces, eso le ha dado un punto muy fresco a las canciones para ir viendo por dónde podían ir.

Pero sigue sonando a Lori Meyers y a ese power pop. Una de las señas de la casa vuestra son esas guitarras que automáticamente te recuerdan a Teenage Fanclub o te recuerdan a cosas de The Smiths.

Alfredo: Esa era un poco la formalidad de trabajar con Ferran, ¿no? Porque él viene de Alizzz, viene con otro concepto musical, eh, no tanto de música sino de la forma de trabajo, ¿no? De otra generación. Entonces, el conjugar a los dos también fue un proceso de ir entendiéndonos, cómo exprimir nosotros su grandeza como productor, su rapidez, su inmediatez, sus formas de hacer texturas de forma más actual, pero sin llegar a salirse de lo que es el concepto de Lori Meyers, que todo sonara a Lori Meyers. Pero en ese punto de trabajo ambos lo teníamos claro y el contexto a donde se llegó creo que es el que favorece a las canciones. Como bien dices tú, Hasta que llegaste tú, el otro día nos dimos cuenta presentando el disco en La Sol que, nada más llegar al primer estribillo, estaba la gente coreándola, que es muy curioso. Yo creo que nunca nos ha pasado algo así tan inmediato de que termine la canción y Noni ya está tirando el micro como diciendo "se la saben ya", parece que la habían escuchado durante toda la vida. Y es una canción muy interesante, ¿verdad? Porque tiene ese punto muy power pop en los estribillos, eh, a veces incluso muy Mike Patton, muy Faith No More, con ese ritmo de mitad de cadencia, ¿no? Como pesadote de batería y de ritmo. Pero luego, por ejemplo, toda la parte de la estrofa primera son muy electrónicas también y se ha jugado con otro tipo de elementos mucho más electrónicos. Esa es una de las cosas que se ha sacado de esta producción, porque muchas veces las canciones partían del ordenador, de los, como dice Ale, primeros gérmenes que salían, las primeras ideas. Y lo que hacíamos, en lugar de grabar las baterías directamente, se han hecho al revés, ¿no? Entonces la composición partía de que luego pintábamos rápido para seguir y para estructurar una canción. Entonces, muchas de esas cosas se han quedado porque luego nos gustaban de esa forma fresca en la que lo habíamos creado.

Pero esa canción, por ejemplo, no era uno de los singles.

Alfredo: Pues no, no es single. Pero pasa con los Lori que muchas canciones las va a poner la gente como singles. Y es que lo bueno de hacer un disco, o como nosotros creemos que es un disco, es que al final es una colección de canciones más allá de su single. Lo bueno que tiene oír los discos es que la gente puede, seguramente, descubrir canciones de forma personal más allá de los singles.

¿Cómo es esa sensación de ir a un festival y en los camerinos, eh, volver a encontrarte con Dorian, Sidonie, Love of Lesbian, Xoel López y toda esa gente con la que lleváis veintipico años compartiendo camerinos o la parte de atrás de los festivales?

Alejandro: Yo creo que sí, eh, sucede. Hemos formado entre unos cuantos, eh, una comunidad de gente, de artistas o de personas que nos solemos encontrar, pues eso, detrás de los escenarios. Y nosotros personalmente es que nos llevamos bien con casi todos, eh. Con los Lesbianos siempre, vamos, que coincidimos también en una época en la que, digamos, la escena, eh, pues se desarrolló mucho. Subió en la época de 2008 a 2012, ahí los festivales subieron mucho. Muchos grupos, pues, accedieron a que su música la escuchara muchísima gente, la época de empezar a hacer Wizinks y todo esto. Con Xoel, pues cada vez que hemos ido, hemos coincidido siempre, o en Galicia, donde él, pues, toca más (bueno, aunque también toca en toda España, ¿no?). Pues hay mucha, mucha relación, con Iván, con los Vetusta también... O sea que creo que se creó una comunidad en la que somos conscientes de que hemos sido de la misma escena, en la escena en la que creo que a los grupos nacionales, pues, eh, se les empezó a valorar bastante más que en los 2000 o los 90, que siempre los festivales eran los grupos extranjeros, ¿no? Y los españoles por debajo a abrir el telón, ¿no? Y entonces, eso yo creo que es positivo. Cada vez que nos encontramos, pues sí, recordamos cosas: "¿Eh, te acuerdas de este festival, Benicàssim de 2011?", o anécdotas, o tal. O vemos también cómo está la cosa: "¿Has visto cómo ha cambiado? Los nuevos grupos que salen...". Con lo cual, yo creo que bueno, está guay como esa comunidad que tenemos, ¿no?, de gente en el backstage.

Ahora hay toda una oleada de grupos de los últimos años: Niña Polaca, Carolina Durante, Arde Bogotá, Alcalá Norte, Ginebras. ¿Hay alguno de estos grupos que por lo que sea os guste especialmente?

Alejandro: Hay muchísimos más que hace 15 años. Desde luego, muchos más. A mí, personalmente, pues Alcalá Norte me encanta; o sea, me parece un sonido, pues, bastante guay. Carolina Durante me gusta, me parece que tienen un punto muy personal. Niña Polaca también me gusta. Luego están saliendo nuevos como Vera Fauna, que tienen un poso... o sea, unas canciones muy envolventes, me encantan. Creo que hay bastantes cosas y creo que la escena es como mucho más heterogénea, no como hace 15 o 20 años, que todos los grupos parecía que sonaban muy parecidos.