MIAU
Entrevista a Shego: "Ahora podemos hacer lo que queramos"
Entrevisto a Shego en Madrid para hablar de su último EP Miau y de la nueva formación de la banda. Charlotte, Raquel, Elena e Irene nos cuentan todo sobre esta nueva era del grupo, la inspiración detrás de sus nuevas canciones, su caótico viaje a México, sus influencias y más.
hego son unas de las artistas más diferentes, interesantes y poderosas del panorama musical español. Con dos discos bajo el brazo, tras ser nombradas artistas Radar en 2024 y con la crítica elevándolas a banda de culto, el grupo sufrió un golpe fuerte cuando la cantante Maite Gallardo abandonó la formación a finales de 2025.
Cuando parecía que todo se podía romper y terminar para siempre, el grupo se hizo más fuerte que nunca ante la adversidad con el regreso de Irene Garrido a la banda y la confirmación de Elena Sabio como batería oficial del grupo.
Ahora, convertidas en cuarteto y con las ideas más claras que nunca, se fueron a tocar a México y sacaron el EP de tres canciones titulado Miau.
Tres canciones producidas entre los estudios Metropol y Pogo junto a Diego de The Parrots, y en las que hablan abiertamente de los cambios en la banda, la pérdida de la amistad y las desilusiones.
Recientemente pude sentarme con las cuatro en Kaldi Café, en la calle Embajadores, para conversar sobre todo. Charlotte, Raquel, Elena e Irene me hablaron de los cambios en la banda, su nuevo EP, la experiencia en México, la falta de mujeres en los festivales, sus influencias, sus planes de futuro y más.
"No entiendo si fui yo o no lo rompiste o se cayó" es una de las frases que se repiten en Amiamiga, una de las canciones de vuestro EP Miau. ¿Qué inspira esta canción?
Elena: Eh, yo no fui, ¡ja, ja! Eso lo sé. La inspiró una ruptura de amistad.
Charlotte: Amiamiga empezó en el local. No sabíamos muy bien cuál era el fin de la canción, pero sí sabíamos cuál era el principio, que era... ¡ja, ja!, pues eso, a partir de una ruptura de amistad. Teníamos cosas guardadas en las notas del móvil y las juntamos todas. Empezamos con el arpegio que hace Irene y, a partir de eso, le empezamos a meter más cosas. Teníamos ganas de meter un Omnichord y lo metimos.
Raquel: Y un final épico.
Es imposible no preguntar, evidentemente, por los cambios de formación en la banda y el regreso de Irene. ¿Cómo se produjo?
Raquel: Yo fui muy pesada durante muchos meses... años, diría.
Charlotte: Sí, usó la hipnotización.
Raquel: Tuvimos unos conciertos en los que necesitábamos que entrara alguien a tocar la guitarra y a cantar, y era una persona... o sea, no se nos podía ocurrir mejor persona que entrase. Y luego ya, pues sí que la obligamos a que entrara del todo.
Elena: Yo no quería, pero como era por votación, pues dos más uno.
Raquel: ¿Tú qué piensas?
Irene: No quería, pero como era por votación, ganaban, ja, ja. No, sí, un poco se dio... se alinearon los planetas y era bastante lógico. De repente, volver era un momento en el que se podía, tenía sentido, yo estaba muy cerca del proyecto... Entonces, no se me hacía nada raro volver a estar con las chicas, y así fue.
¿Qué te sorprendió más al volver versus los inicios?
Irene: Pues, en realidad, no me sorprendió mucho nada, porque yo hoy las tengo como muy... como que en realidad nos conocemos bastante, siento. Todas por... ay, quizá a Elena era a la que menos conocía, pero ahora es mi mejor amiga y es mi favorita. Creo que lo que más me sorprendió en realidad fue... creo que después de cambios en una agrupación siempre hay un poco de dudas sobre qué va a pasar, ta-ta-tá. Me sorprendió mucho la decisión y la determinación que tenían ellas de que todo saliera bien y todo saliera adelante. Como que no había mucho margen de error en ese sentido, porque estaba todo muy claro y ellas tenían muy claro lo que querían hacer y cómo querían hacerlo; entonces, no sé, como que fue bastante fácil.
Podíais haber decidido disolveros o cambiar de nombre, pero decidisteis apostar por la marca que ya existía.
Irene: Sí, pero en realidad esto era lo que más sentido tenía. O sea, lo que más sentido tenía, porque, como tú dices, es más grande que nosotras, yo creo. Shego es una cosa que, no sé, ha demostrado un poco que tiene su propio sitio y que, más allá de quién forme Shego, Shego tiene una vocación muy clara y eso es algo bastante guay.
Raquel: Como que nos dimos cuenta de que en realidad la gente no se fija en si una se llama de una manera, o tiene una cara, o tiene un tal, sino que a la gente lo que le gusta es venir a los conciertos, cantar las canciones... Y creo que sí que tenía sentido que el proyecto siguiera de la manera en que lo hemos hecho.
Más potente y directa es Casi no vivo para contarlo, otra canción que habla de lo mismo pero de una manera más cruda.
Irene: Pues sí, es un poco, yo creo, el mismo filón, pero nos hacía mucha gracia que la amistad de todo es suficientemente compleja como para abordarla desde diferentes aristas. Como que es un tema que tiene cada día, y cada diez minutos casi, una perspectiva distinta: pasas de la rabia a la tristeza, a la euforia en cuestión de horas. Entonces nos apetecía también que hubiera algo que fuera un poco... que canalizara la rabia que yo creo que se siente cuando quieres olvidarte de alguien y no puedes, ¿sabes? Como que quieres vetarle de tu cerebro, pero es supercomplicado. Y era un sentimiento que, además, no solo con los amigos, en plan... como que es algo que pasa en la vida. Las cosas cambian y te gustaría poder deshacerte de tu pasado muchas veces, pero no es fácil.
Raquel: Bueno, también que estábamos muy cabreadas y había que decirlo en algún momento, ¿sabes? O sea, que también queríamos mostrar la parte más sweet y como de "te echo de menos, no sé qué ha pasado", tal... pero también estábamos muy cabreadas y había que decirlo.
Sacáis un EP que son tres canciones y es como: ¡pum!, hablo del tema, me quito el elefante de la habitación, y ahora borrón y cuenta nueva, y ya podéis ser la nueva era de Shego.
Raquel: Ahora podemos hacer lo que queramos.
Si esto fuese Taylor Swift, ¿cómo se llamaría esta nueva era de Shego?
Raquel: Despeinadas, más guapas que nunca.
¿Os habéis quitado el hábito de monja roja?
Raquel: Sí, totalmente.
Charlotte: Sí, la verdad es que ya no estamos en esa.
Elena: Y al quitarlo, una se despeina.
Habéis contado con Diego, de The Parrots, en la producción. ¿Qué ha aportado?
Charlotte: Con Diego estuvimos grabando varios días entre Metropol y Pogo, y nada, ha sido una pasada porque nos hemos hecho súper colegas de él. Ha sido un proceso de trabajo superameno, nos ha enseñado un montón de cosas que no sabíamos y que queríamos aprender... No sé, yo creo que también nos hemos aportado cosas mutuamente. Él también estaba muy emocionado con los temas, le gustaban un montón, entonces eso fue muy fácil a la hora de entrar a trabajar todos juntos.
Raquel: Fue la quinta Shego literal durante unos días. También trabajamos con Fran... Fran de Metropol, que es un colega que, además, fue la persona que escuchó las primeras ideas que estábamos teniendo y nos dio mucha energía como para seguir con ellas. Y eso, estuvimos grabando entre Metropol y Pogo, y fue bastante divertido y bastante intenso, en realidad.
¿Cuáles son vuestras principales influencias? Porque entiendo que venís más del mundo anglosajón, quizá, que del rock alternativo español, del llamado —mal llamado— indie.
Irene: Sí, nos encanta Wet Leg, que justo las chicas las han visto en el Primavera. Nos encanta NewDad... Así, yéndonos un poco más atrás, nos encanta Haim, nos encanta Warpaint, nos encanta Radiohead... Nos encanta... Hay muchas cosas que nos gustan. No sé, de repente nos gustan cosas del urbano, nos encanta Lorna, nos encanta MDA... ¿sabes? Siento que tenemos referencias muy vastas y muy amplias, y nos gustaría poder integrar cuantas más cosas mejor, la verdad.
¿Qué pasa para que en un festival, en varios festivales de estos, sean los mismos artistas y no haya un poco más de variedad?
Raquel: Sí que es un poco cansino tener que responder a esta pregunta, la verdad.
Irene: Sí, es que tampoco sabemos muy bien por qué pasa. Creemos que cada vez pasa menos, gracias a Dios. Creo que también tiene que ver un poco ya no solamente con los propios grupos en sí, sino con cómo la industria se inclina más por algo que le parece más seguro a veces. Que, de repente, un grupo de pibes, aunque sean doscientos que suenan igual, están todos dentro del festival, y parece que los slots de chicas es como: "no podemos tener a una chica del urbano, una chica del pop, una chica del rock"... Y eso es bastante curioso, pero bueno, yo creo que cada vez pasa menos.
Raquel: No lo sé, o sea, no sé si cada vez pasa menos o también como que se hace marketing de eso, ¿sabes? Es como que se cubre un cupo. Sí, se cubre un cupo de artistas femeninas, y creo que el punto está en el momento en el que se deje de mirar al artista como artista femenina o artista masculina, ¿sabes? En plan de que se elimine como esa etiqueta y que un proyecto de una piba funcione de la misma manera que el proyecto de un pibe. Con los grupos creo que pasa de una manera mucho más agresiva: es como lo que tú decías, que aunque haya seis grupos de hombres haciendo exactamente lo mismo, abriendo las piernas de la misma puta manera y tocando la guitarra de la misma puta manera, pues los van a contratar porque funcionan todos, ¿sabes? Entonces es como... pues lo que tenéis que hacer es dejar de hacer grupos de chicos.
Elena: También los artistas que son solo uno, en plan... tal, Eminem —no voy a decir Eminem, pero por ejemplo—, todos son músicos... siempre eligen solo a chicos, que también es como: "pues hay músicos que son chicas". Y no, no sé, preferís todos en la furgo comiéndoos la...
Siempre han existido esos festivales terribles en los que la única chica era la teclista de Niña Polaca, la bajista de La La Love You o la batería de Rufus T. Firefly.
Raquel: Y ¡olé! por ellas, ¿eh?, porque también me imagino lo difícil que... O sea, al final nosotras hemos tenido la suerte de trabajar entre nosotras, que somos todas tías, y nuestro equipo también: nuestra tour manager, mucha gente de nuestro equipo son mujeres. Pero no me puedo ni imaginar cómo tiene que ser estar ahí entre hombres.
Charlotte: Porque se nota, la verdad es que se nota cuando pasa eso.
Irene: Sí, hombre, hay camerinos duros. Hay zonas de camerinos duras porque, de repente, eres la única chavala y dices... ya no solamente qué hostil, sino qué aburrimiento, ¿sabes? Literal. Son un coñazo, si lo que pasa es que son aburridos, son superchapas.
Se habla muy poco de la parte de detrás de los festivales. ¿Los artistas están ahí hablando entre ellos?
Irene: Hay amigas que nos hemos hecho un poco a base de coincidir en festis, ¿no? Yo creo que, por ejemplo, vosotras con las Aiko, o yo qué sé... Es que, en general, siento que se hacen amistades reales de compartir un poco este tipo de espacios. Y también hay gente que intentas no verla.
Raquel: Son como un poco las fiestas de un pueblo, ¿sabes? Es como que solo te los encuentras en ese momento concreto, en verano, en tal, y como que te hace mucha ilusión; y sabes que hasta el año que viene no vas a volver a encontrártelos.
¿Cómo ha sido la experiencia mexicana?
Raquel: Una puta locura.
Elena: Los juegos del hambre. Los ganamos. Nos encantó, nos encantó.
¿Los fans mexicanos son más intensos?
Elena: Sí, sí, flipa.
Charlotte: A ver, es que fue complicado porque la producción allí fue de aquella manera, entonces, pues bueno, no dormimos muy bien... Llegábamos a la prueba de sonido y estaban colocando el techo, cosas que tú dices: "bueno...".
Raquel: Fueron experiencias extremas, la verdad.
Charlotte: Claro, y tenías que respirar y seguir adelante en plan: "venga, vamos a hacer lo posible para que esto, aunque sea, salga; no vamos a usar tres pedales de los cuatro que tenemos, no pasa nada, vamos a tope con todo", y así. Pero claro, daban ganas de seguir porque el público ahí era completamente impresionante también y, a cada fecha que teníamos, claro, no nos esperábamos todo el recibimiento, y era una locura.
¿Se viene alguna canción inspirada por la locura mexicana?
Raquel: ¡Ah!, pues mira, eso sería buen tema.
Elena: Pues una en la que no toque la batería y toque las palmas, porque por poco no me ponen batería.
Raquel: Elena se cabreó bastante. Hubo un concierto en el que parecía que se iba a levantar y se iba a ir, pero lo dimos todo.
Elena: Era complicado, toqué en chanclas y todo, ya de la frustración.
Raquel: Fue impresionante, o sea, como que después de la experiencia de México, la cosa que se nos queda en el cuerpo es: no va a haber ninguna situación más punki que esta. Tocamos en una pizzería, tocamos en un sitio que... no nos morimos de un golpe de calor de puro milagro.
Charlotte: Eso era el infierno, el mismísimo infierno era.
Raquel: Pero bueno, es que claro, merecía completamente la pena porque es verdad que la gente... la energía de la gente era una locura.
¿Es más complicado ir a Argentina que a México?
Raquel: Sí. Ha habido más gente de México que nos ha pedido ir allí y nos escuchan más en México que en otros sitios de Latinoamérica.
Irene: También como una cuestión de timing, yo creo que es superimportante, porque de repente es como que haya un promotor allí al que le venga bien que nosotras vayamos, que tenga ya un contacto con nuestra oficina, que sea un momento del año en el que podemos permitirnos ir porque nos sale rentable o no perdemos dinero... Como que son muchas cosas las que se tienen que alinear. De hecho, tenemos mazo de gente que nos está diciendo: "por favor, Argentina", "por favor, Chile", y nos encantaría, pero es cierto que si vas, pues tienes que ir como fuimos: a hacer cuatro conciertos en seis días, porque si no, no amortizas vuelos, estancia, ta-ta-tá. Entonces tiene que ser una cosa de diseñar bien el plan para que salga bien.
¿Vuestra meta ahora es simplemente decir: "oye, puedo componer canciones, tocarlas en directo y vivir de esto"?
Raquel: Aspiraciones: tener nuestro propio local, ir a Glastonbury, hacer las mejores canciones que se han hecho en este mundo mundial... Lo conseguiremos, de verdad, lo conseguiremos.
Irene: Llevar varias guitarras cada una; que Charlotte pueda decir: "aquí quiero el bajo de escala corta", y me los llevo los dos y vamos viendo, ¿sabes? Claro, que Elena pueda tener cacharritos para la batería, los que quiera... Como que podamos invertir en sonar exactamente como queremos sonar. Yo creo que ese es un poco un goal que tenemos bastante claro.
Raquel: Mejorar todo lo que podamos y todo lo que esté en nuestra mano como para, pues eso...
Elena: Y vivir de ello para toda la vida.
Raquel: Pues sí, tocar con sesenta años y luego ya, a relajarse, claro. Eso nos encantaría.
Charlotte: También podemos pedir estas cosas porque estamos en el momento privilegiado en el que podemos vivir de esto: algunos meses mejor, algunos meses peor, de aquella manera... rollo montaña rusa, que es lo que es esta vida, ¿no?, pero bueno, en fin. Lo de ya vivir de la música, por lo menos, ya no es algo que... a lo mejor más establemente lo preferiríamos.
Raquel: Es un lujo, la verdad, sí, y estamos superagradecidas. Y creo que... o sea, yo al menos, es una cosa que jamás en mi vida me iba a imaginar, pero es verdad que mantenerlo ahora y hacerlo de la mejor manera posible es una responsabilidad que tenemos y en la que estamos.