MAD COOL 2026

Nick Cave, David Byrne y Pulp cierran el Mad Cool 2026 a golpe de clásicos

El décimo aniversario de Mad Cool Festival cerró con el día más tranquilo en cuanto a gente, 48.000 personas, pero con una de las alineaciones de artistas más poderosas de la historia del festival y de la música. Nick Cave and the Bad Seeds, David Byrne, Pulp, The Black Crowes pusieron el broche de oro a una gran edición.

El décimo aniversario de Mad Cool Festival culminó con una cuarta jornada a la altura de una edición tan especial. Un total de 48.000 personas disfrutaron de un cierre memorable, marcado por las actuaciones de Nick Cave & The Bad Seeds, David Byrne, Pulp y The Black Crowes, entre muchos otros artistas. El rock y los sonidos más clásicos adquirieron un protagonismo especial en una última noche que convirtió las expectativas en realidad y puso el broche final a cuatro días de música y más de 200.000 asistentes.

Termina el décimo aniversario de Mad Cool Festival con una cuarta jornada legendaria por la que pasaron algunos de los nombres más grandes de la historia de la música. Un total de 48.000 personas pudieron disfrutar de una serie de conciertos memorables —siempre que los solapes lo permitieran—. Llegué con el sol todavía en lo alto para encontrarme a The Black Crowes en el escenario principal, quienes despacharon un atardecer de puro rock and roll clásico y sin filtros, sostenido por un sonido robusto y una colección de riffs imborrables. La voz afilada de Chris Robinson, en perfecta comunión con la guitarra atemporal de su hermano Rich, capitaneó un directo rebosante de Groove y electricidad. Una banda sonora idílica de fondo para quienes lo seguimos desde la distancia, y un auténtico festín para los que pelearon las primeras filas y blindaron sus oídos contra las rachas de viento.

Después fue el turno en el escenario Orange de ver a Matt Berninger, que siempre despliega una presencia magnética sobre las tablas y defiende unas canciones preciosas, aunque su propuesta en solitario se queda algo corta en comparación con el músculo que exhibe cuando viene arropado por The National. Aún así, qué bien sonaron piezas como "Walking On A String", "Terrible Love" o "Bonnet Of Pins".

Luego llegó el momento de oficiar la segunda gran misa de este Mad Cool 2026: la de Nick Cave, a quien ya había visto una vez en el Primavera Sound de Oporto. Hubiera ido de cabeza a Kasabian, que me encantan, pero la tiranía del horario me obligó a elegir al australiano, a quien esta vez seguí desde lejos. La penumbra, el misticismo y la comunión sónica se apoderaron del recinto en una ceremonia guiada por un Nick Cave imperial, capaz de transformar la spoliada explanada del festival en una catedral en penumbras. Respaldado por unos Bad Seeds quirúrgicos y camaleónicos, que leen cada uno de sus gestos al milímetro, el músico elevó el show hacia un trance casi espiritual. Himnos oscuros como “O Children” y “Red Right Hand” tronaron con una gravedad sobrecogedora antes de ese bálsamo final llamado “Into My Arms”, una despedida conmovedora que se inscribe desde ya entre lo mejor de todo el fin de semana.

Por último, tocaba afrontar el solape más criminal del festival, a la altura del de Foo Fighters y Moby. Aposté por irme a ver a David Byrne a las primeras filas y la jugada salió redonda. Música, teatro y lenguaje visual avanzaron como una coreografía perfecta en un concierto milimétrico, original y rebosante de personalidad. El artista estadounidense construyó un repertorio infalible para nostálgicos recuperando las páginas doradas de Talking Heads; ese tramo final encadenando "Psycho Killer", "Life During Wartime", "Once in a Lifetime" y "Burning Down the House" no se me va a olvidar en la vida.

Cerramos el festival mientras Inglaterra le ganaba a Noruega en el Mundial y Pulp, en el escenario principal, nos regalaba descargas nostálgicas de britpop en un viaje en el tiempo directo a los noventa. Llegué a tiempo para gozar de "Mis-Shapes", "Disco 2000" (Got to Have Love), "Babies" y ese cierre épico de diez minutos con "Common People".

Cuatro días de disfrute, de amigos, de conversaciones, de conciertos y de canciones épicas en un Mad Cool para el recuerdo. Otro más para la colección de todos a los que he ido.