RA-RA-RASPUTIN

Insinuaron que había sido infiel a su marido, y acabó cobrando el equivalente a 23 millones de dólares por difamación

Conoce la historia de Irina Alexándrovna, la princesa rusa que ganó 1.125.000 dólares (el equivalente a 23 millones en la actualidad) después de que publicasen una película en la que le era infiel a su marido. Por ella, empezó a utilizarse el habitual disclaimer de las historias de ficción basadas en hechos reales.

Dinero.Pixabay

¿Te suena haber visto en los libros, series o películas este disclaimer? "Esta es una obra de ficción. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia". Pues se empezó a utilizar después de que una productora de cine se viera obligada a pagar 1.125.000 dólares (23 millones, si se hace la conversión al dólar actual) tras publicar una película sobre la vida de Irina Alexándrovna y su marido, en la que se incluyó una escena en la que le era infiel con el conocido místico Rasputín. A partir de entonces, todas las películas que incluían a personajes reales, pero con historias ficticias, empezaron a incluir ese disclaimer.

Seguramente recuerdes a Rasputín, ese que aparece en la película animada Anastasia y del que se han lanzado teorías conspiranoicas de todo tipo. Fue asesinado por Félix Félixovich Yusúpov, el marido de Irina Alexándrovna, en 1916 y, como consecuencia de ello, ambos fueron exiliados de Rusia, a pesar de pertenecer a la familia real. Vivieron en París, y gracias a ello consiguieron escapar de la muy probable muerte en 1917, con la Revolución Rusa. Como se quedaron sin ingresos (y Dios libre a un aristócrata y a una princesa de tener un trabajo), Félix decidió publicar un libro sobre cómo asesinó a Rasputín, y fue un éxito de ventas por lo fantasioso, enrevesado y explícito que era.

Tanto éxito tuvo, que le dedicaron una película al tema; pero claro, Félix e Irina no cobraron por ello, así que pusieron una denuncia por difamación. Como el hombre había publicado un libro reconociendo el crimen, no la consideraron válida, así que lo enfocaron de otra manera: se centraron en una escena inventada en la que Rasputín hipnotizaba a Irina para seducirla, y con ello consiguieron que les pagasen la increíble cifra que mencionábamos al principio.

Fue una suma tan grande que absolutamente todas las obras de ese estilo empezaron a llevar un disclaimer a partir de entonces, incluso cuando los personajes que aparecían en ella eran muy conocidos. No había quien se tragase eso de que "cualquier parecido con la realidad era mera coincidencia", pero fue suficiente para que no hubiese que pagar ninguna otra compensación millonaria.

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