TODO UN DESASTRE
Lo que comenzó como una convocatoria viral para que jóvenes que se identifican con animales se reunieran en distintos puntos del país ha terminado en incidentes, cancelaciones y escenas de desconcierto. Las quedadas therian del fin de semana han dejado imágenes de aglomeraciones, presencia policial y encuentros frustrados en varias ciudades españolas.
El fenómeno therian, difundido en redes sociales durante las últimas semanas, dio el salto a la calle con convocatorias simultáneas en diferentes ciudades españolas. Los encuentros, organizados a través de perfiles anónimos y mensajes virales, pretendían reunir a jóvenes que se identifican simbólicamente con animales en espacios públicos emblemáticos.
En Barcelona, la cita prevista en el entorno del Arc de Triomf congregó a cientos de curiosos. La asistencia superó ampliamente a quienes se reconocían como parte del movimiento, generando un ambiente más cercano al espectáculo improvisado que a una reunión organizada. La elevada afluencia obligó a reforzar la presencia policial para evitar altercados y garantizar la seguridad.
En Madrid, la convocatoria derivó en escenas calificadas por algunos asistentes como surrealistas. La falta de coordinación y la difusión masiva de la ubicación provocaron concentraciones desordenadas, con jóvenes que acudían por interés genuino mezclados con otros que buscaban grabar vídeos o increpar a los participantes. En varios casos, los organizadores optaron por desconvocar o abandonar el lugar ante la presión del entorno.
Situaciones similares se repitieron en Bilbao y Zaragoza, donde las llamadas quedadas fantasma atrajeron a centenares de personas pese a que no siempre había confirmación clara de que el encuentro siguiera en pie. La expectación generada en redes sociales superó con creces la capacidad de organización real, convirtiendo las citas en concentraciones improvisadas sin estructura ni responsables identificables.
En Lugo, la curiosidad también llevó a numerosos vecinos a desplazarse por distintos puntos de la ciudad ante rumores de posibles apariciones. Sin embargo, la mayoría de los escenarios señalados quedaron en nada o con presencia testimonial de participantes.
El balance del fin de semana evidencia un patrón común: convocatorias nacidas en el entorno digital que, al trasladarse al espacio físico, han derivado en aglomeraciones descontroladas, cancelaciones y tensiones. Las autoridades locales han seguido de cerca los acontecimientos, mientras el debate sobre la responsabilidad en la organización de este tipo de encuentros continúa abierto.